Somos seres sociales, somos seres políticos, nos guste o no, esa realidad es permanente en la vida humana. En una semana, sin decir agua va, declaraciones de dos tres personas cambian radicalmente el panorama político de los costarricenses, sean del partido que sean. Aunque era de esperar que Don Fernando Berrocal se retirararía de una u otra manera y podría ser pieza clave en ese nuevo PLN, donde la búsqueda de nuevos derroteros en materia de economía política y social son inminentes. Aunque no creíamos que fuese tan sencillo, y aunque la opinión pública nunca favoreció a don Rodrigo Arias Sánchez, nadie hubiera creído que tiraría los guantes tan fácilmente, no sin dar una batalla fiera.
Bien, ¿Y que tenemos? Don Johnny Araya Monge, un palmareño de pura cepa, en la vida política desde muy joven, más bien un ejecutivo nato que desde la municipalidad Josefina ha demostrado su capacidad para buscar acuerdos y dar soluciones, antes que un intelectual o una mente filosófica, enseñando que “el movimiento se demuestra andando”.
Los resultados estadísticos son asombrosos desde el principio, don Johnny pierde la candidatura contra doña Laura y acepta risueño su pérdida, regresa al Municipio y aquí no ha pasado nada, no hace cuestionamientos públicos, se dedica a su trabajo de alcalde y ahora en esta ronda se encuentra de frente con la candidatura del PLN sin contrincantes. ¿Por qué razón? Todo parece ser simple racionalidad, los tres precandidatos en ciernes van deshojando la margarita, al final queda solo él, nadie quiere meterse a pelear lo inganable. Antonio Alvarez sabe que el “sindrome Rossi” no se cura en liberación y negocia su cuota de poder, Figueres se da por aludido antes de que los medios eructen la primera encuesta que lo deja mal parado, como cobrándole su extrañamiento por una década; don Fernando no alcanza salir del margen de error, pero ¿y qué con don Rodrigo Arias? Si bien las últimas encuestas fueron muy desfavorables a su movimiento, aun eran mejorables los números. Las dos razones que el señala: dinero para financiamiento por un lado y baja popularidad por otro, eran subsanables, un cambio de equipo por un lado era básico, el no tenía en los mandos altos de su movimiento gente popular y eso pudo haber deteriorado su imagen, en todo caso con un golpe de timón hubiera bastado, por otro lado el dinero, ese no es un problema ni para el ni para su círculo político privado.
No creo que sólo sea la inclinación socialdemócrata de don Johnny la que pesara, no, aunque sin duda la gente busca una “recherche du temps perdu” y parece que sí se puede regresar parcialmente a esos tiempos idos, debido primero que nada al convencimiento de muchos gurús de la economía liberal de que se acerca un final de vuelta, al menos de la economía liberal sin moderación, las muestras mundiales y nacionales de fracaso son múltiples.
Esta vez la mesa servida para Johnny y el PLN parece no tener cuestionamientos, aunque sí muchos cuestionarios pendientes. ¿Estará la oposición tan deteriorada? ¿Esa atomización de la oposición será reversible? ¿Será esta la voz de Dios que esperaba Don Otón Solís? De ser así, ¿Lo dejarán sus ex lugartenientes acercarse al pastel? ¿Y si lo dejan y él acepta, le seguirán con firmeza?No hay duda que los meses del 2013 serán una canasta de sorpresas y me atrevo a creer que estamos crudos en predicciones, ni madame Gandara ni Soraya de Persia podrían resolvernos nada a los de la galería de sol, que vemos como se transforma en la primera semana del 2013 el panorama político de esta Costa Rica tan urgida de cambios en materia económica, social y funcional. Vienen mas sorpresas nacionales de los grupos de oposición, esa gran masa de votantes que anhelan su Mesías trinitario: honesto, social y carismático. ¿Saldrá un hombre así de la necesidad? Los líderes no nacen, se hacen.
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