Alonso Mejía. La VI Cumbre de las Américas concluyó este domingo en Cartagena de Indias sin una declaración conjunta de los gobernantes del hemisferio sobre Cuba y las Islas Malvinas, dos temas predominantes, que, al no lograr una declaración final, hacen que la cumbre sea considerada como un “fracaso” por analistas políticos.
Las diferencias sobre esos dos asuntos ensombrecieron el evento, que al igual que en las anteriores de Mar del Plata (2005) y Puerto España (2009), no logró redactar una declaración final que dejara contentos a todos.
Estados Unidos y Canadá se oponen tajantemente a que Cuba sea invitada a participar en las cumbres, auspiciadas por Washington desde 1994. Sin embargo los países de América Latina se oponen a estanegativa de los dos países del norte.
Tanto el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, los gobiernos radicales de los países de la Alianza Bolivariana (Alba), al cual pertenece Cuba, y el propio presidente anfitrión, Juan Manuel Santos, todos abogaron en favor de Cuba.
En su discurso, el presidente estadounidense Barack Obama dijo que espera que Cuba inicie una transición democrática para integrarse a las Cumbres de las Américas, pero indicó que el gobierno cubano aún no respeta derechos humanos básicos.
“Es mi esperanza que Cuba vea que lo que ha pasado en países como Colombia, Brasil y Chile. Cuando eso pase va a tener los brazos abiertos en Estados Unidos”, dijo Obama, después de concluida la Cumbre.
Caso Malvinas divide Cumbre
Sobre el caso de la disputa de Argentina con el Reino Unido en relación a las islas Malvinas, Obama se declaró “neutral” cuando casi todos los países de América Latina lo consideraron un caso de “colonización” en la región.
Por su paerte, el presidente anfitrión Juan Manuel Santos admitió que la presidente argentina Cristina Fernández le reclamó por no haber mencionado el diferendo en el discurso con que inauguró la Cumbre, pese a que sí citó el caso de Cuba y de las diferencias que hay sobre el combate al narcotráfico.
“Te olvidaste de Malvinas”, le espetó Fernández a Santos, quien hoy abandonó Cartagena antes del inicio de la segunda plenaria de mandatarios.
Asimismo, el presidente boliviano Evo Morales, uno de los más críticos a las posturas defendidas por Estados Unidos y Canadá, decidió marcharse antes de tiempo en “solidaridad” con Cuba y Argentina. Los ocho países de la Alba, entre los que se encuentra Bolivia, anunciaron además que no acudirán a otras Cumbres de las Américas hasta tanto Cuba no sea invitada.
La consigna de que la Cumbre de Cartagena deberá ser “la ultima sin Cuba” la repitió también la presidente de Brasil, Dilma Rousseff.
Guerra contra las drogas replanteado
Al final de la Cumbre se acordaron tres comunicados conjuntos: uno, a instancias de Brasil y Argentina, de apoyo a la conferencia Río+20; otro de México sobre la delincuencia organizada transnacional y otro de Colombia referido a un foro de competitividad regional.
También se emitió un mandato concreto a la OEA, para que analice un replanteamiento de la lucha contra el narcotráfico en busca de una mayor eficacia, tras 40 años de guerra frontal sin mayor éxito.
Fruto de la Cumbre fueron otros 47 mandatos, dirigidos a los propios presidentes, sin propuestas concretas y la mayoría referidos a pobreza y desigualdad, uno de los mayores flagelos del continente, donde habitan 177 millones de pobres.
Apesar de no haber concenso en los temas antes señalados, para presidentes como el anfitrión Santos, el de México, Felipe Calderón, y el canciller venezolano, Nicolás Maduro, la Cumbre no se puede catalogar como un “fracaso”, porque permitió discutir con “sinceridad” los asuntos que separan a Estados Unidos del resto de países de Amérca Latina. El Periódicocr

