George Rodríguez EP. Opositores al gobierno del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, advirtieron este lunes sobre el riesgo de que el mandatario provoque un conflicto internacional, y plantearon la necesidad de que la comunidad internacional presione al gobernante para que se reactive el interrumpido diálogo nacional en procura de superar la violenta crisis sociopolítica que golpea a ese país.
Ortega justificaría, mediante un conflicto con otro país, la agudización de la presente represión antiopositora, señalaron, en conferencia de prensa en San José, la capital de Costa Rica.
La solución a la dramática situación nicaragüense solamente puede ser de naturaleza cívica, indicaron, en el diálogo con periodistas en la sede de la Fundación Arias para la Paz y el Progreso Humano –creada por el ex presidente costarricense (1986-1990, 2006-2010) Oscar Arias, tras haber obtenido, en 1987, el Premio Nobel de la Paz-.
Al describir a Ortega como “una persona peligrosa”, su hija Zoilamérica Ortega advirtió que el presidente nicaragüense “es capaz de crear un conflicto internacional, para justificar una acción armada masiva” dentro de Nicaragua.
Ello, para proyectarse como defensor de principios, agregó Zoilamérica, quien se encuentra refugiada en Costa Rica, tras haber acusado al mandatario de haber abusado sexualmente de ella.
“Es capaz de, bajo esa ideología mesiánica, erigirse como el defensor de principios que ya no establecen un orden en el mundo, pero que, sin embargo, tenemos que estar muy alerta a las provocaciones que pueden generar conflicto con cualquier país, incluyendo, por supuesto, Costa Rica”, explicó.
Respecto a la represión antiopositora que el gobierno de ortega mantiene hace casi seis meses, y ante la perspectiva de mayor violencia gubernamental, el mayor retirado Roberto Samcam subrayó la necesidad de que el diálogo es la única vía de solución a la crisis nicaragüense, y planteó que la comunidad internacional debe ejercer mayor presión en ese sentido.
“La salida cívica, la salida a través del diálogo nacional, tiene que ser la única alternativa”, indicó Samcam, un ex oficial del Ejército Popular Sandinista (EPS) –la fuerza armada durante el gobierno revolucionario (1979-1990) encabezado por el nuevamente gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN)-, planteó que “la comunidad internacional tiene que presionar, aún más, para volver al diálogo nacional”.
Promovido por el gobierno, y con la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) como mediadora y testigo, el Diálogo Nacional comenzó el 16 de mayo, casi un mes después de estallada la crisis.
Las conversaciones se mantuvieron interrumpidas, la mayor parte del tiempo, a causa de las posiciones radicales de los dos actores centrales –el gobierno representado por una delegación presidida por el canciller, Denis Moncada, y la oposición representada por la multisectorial Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia-.
Las conversaciones están suspendidas desde el 25 de junio.
La búsqueda de solución negociada es clave dado el propósito gubernamental de que, ante la persistente represión antiopositora, la población opte por armarse, dijo Samcam.
“Creemos que la salida cívica es la única solución, y, Daniel Ortega, con toda esta escalada represiva, lo que pretende es que la población nicaragüense pierda los estribos, se canse, y, nuevamente, volver a una guerra civil, donde el exterminio va a ser enorme”, subrayó.
Samcam hizo así referencia a la guerra que la población y el entonces guerrillero FSLN libraron para derrocar, en 1979, al régimen dictatorial que mantuvo, durante cuatro décadas, a la familia Somoza en el Poder.
“Hay que hacer un llamado, a la comunidad internacional, hay que hacer un llamado, a toda la sociedad costarricense, de que hay que presionar, todavía aún más, a un régimen criminal, a un régimen asesino, que lo único que está haciendo es asesinar, mucho más, para poder entronizarse en el poder”, recomendó.
Los otros dos participantes en la conferencia de prensa –el médico Ricardo Pineda y el dirigente estudiantil y de la comunidad sexualmente diversa Bayardo Siles-, expusieron la situación que, en materia de persecución, sufre la oposición, en general, así como esos dos sectores de la sociedad civil, en particular.
La crisis estallada el 8 de abril en Nicaragua presenta, hasta ahora, saldo de por lo menos 500 víctimas fatales, miles de detenidos, heridos, y desaparecidos, daño masivo a la economía nacional, y la emigración de decenas de miles de personas –principalmente a la vecina Costa Rica-.
Las manifestaciones masivas en apoyo a la exigencia de que el president nicaragüense, Daniel Ortega, y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, renuncien, son reprimidas por agentes policiales –principalmente antidisturbios- y grupos parapoliciales.
La represión antiopositora se lleva a cabo lo mismo masivamente, contra manifestaciones callejeras y otras actividades públicas, que selectivamente, con detenciones y ajusticiamientos de opositores quienes son blanco de búsqueda individual.


