Es por todo esto que he dedicado gran parte de mi mandato a promover un conjunto de medidas para solucionar el problema del déficit fiscal. Ya congelamos el crecimiento de la planilla del Estado y dejamos de nombrar 1.000 nuevos funcionarios. Ya recortamos gastos no prioritarios. Ya congelamos los salarios de ministros, viceministros, presidentes ejecutivos y gerentes de instituciones autónomas y por supuesto, el salario de mis vicepresidentes y el mío propio. Gracias a estas medidas, ya economizamos 100 mil millones de colones el año anterior y hemos contenido el crecimiento del déficit fiscal.
En materia de recaudación, hemos diseñado mecanismos para facilitar el pago de los impuestos, y hemos combatido de manera valiente y decidida la evasión fiscal y el contrabando. Por primera vez, una persona fue condenada por evasión de impuestos: no permitiré impunidad en esta materia. Quien incurra en delitos tributarios deberá enfrentar las consecuencias, sin excepción.
Todas estas medidas han sido acompañadas por varios proyectos de ley. Uno de los más importantes es la Ley de Solidaridad Tributaria, la cual, después de intensas negociaciones y largas discusiones, fue aprobada por una amplia mayoría de diputados. Sin embargo, la Sala Constitucional detuvo su avance y nos encontramos en un escenario de incertidumbre sobre su futuro.
Esta ley le hubiera dado recursos al Estado por un monto cercano al 1.5% del Producto Interno Bruto en los primeros años. Hay quienes consideran que estos recursos deben salir de recortes de gasto y no de una reforma tributaria. Pero recortar 340,000 millones de colones del presupuesto nacional significaría despedir unos 24 mil funcionarios o no pagar el 60% de los intereses de la deuda pública; o dejar de pagar el 55% de las pensiones con cargo al presupuesto nacional.
Estas medidas no son realistas ni son posibles. Tampoco estoy dispuesta a sacrificar el histórico nivel de inversión que hemos alcanzado en materia social y de infraestructura vial.
Precisamente para proteger esa inversión, la cual incide positivamente en el crecimiento de nuestra economía y mientras se resuelve en definitiva el futuro de la reforma tributaria, mi Gobierno seguirá con los esfuerzos en marcha y ejecutará las siguientes medidas adicionales:
1. Creación de la factura electrónica para garantizar el pago de impuesto de ventas.
2. Eliminación de las exenciones tributarias de que gozan varios productos suntuarios.
3. Venta de bienes inmuebles propiedad del Estado.
4. Un nuevo proyecto de ley que contiene normas como:
· El congelamiento de salarios y pensiones altas.
· El congelamiento de las dietas en Juntas Directivas.
· La reducción del financiamiento a los partidos políticos.
· La eliminación de exoneraciones a las remesas de utilidades al exterior.
· La autorización para el traslado de superávits libres y otros recursos del resto del sector público al Gobierno Central.
· La autorización a las entidades públicas a cobrar por ciertos servicios no esenciales.
· El establecimiento de reglas fiscales claras para contener el crecimiento del gasto y hacer más eficiente su gestión.
Estas acciones, sumadas a las que ya hemos venido realizando, representarán cerca de un 0,8% del Producto Interno Bruto y procuran que el déficit fiscal no supere el 5% de este al final de mi Administración. Pero la mitad de esta cifra dependerá de las leyes que se tramitan en la Asamblea Legislativa.
Porque aquí quiero ser muy clara con todas y todos ustedes. Arreglar el grave problema fiscal del país no depende únicamente de la voluntad de mi Gobierno. Nunca dejaré de asumir mi responsabilidad y ustedes son testigos de las luchas que he venido librando. Sin embargo, requerimos también de la voluntad de las y los diputados. Ahora es aún más urgente, que se pronuncien favorablemente sobre las nuevas leyes que les hemos enviado, especialmente la que nos permite mejorar las condiciones de colocación de nuestra deuda interna.
Debo ser clara también, en que todas estas medidas no resolverán en definitiva el problema fiscal. Sólo servirán para contener los efectos de postergar una legislación que modernice y haga más progresiva nuestra estructura tributaria.
Costarricenses:
Me ha correspondido gobernar en tiempos difíciles y enfrentar problemas desatendidos por mucho tiempo. Si he venido impulsando estos esfuerzos, es para preservar la solidaridad que ha caracterizado a este pueblo y para heredarle a nuestros hijos e hijas una Costa Rica más próspera y más segura.
Muchas gracias.
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