Redacción. – La sesión legislativa de este jueves se transformó en un espectáculo de gritos, berrinches, reclamos y exigencias de censura cuando un grupo de productores arroceros, presentes en la barra del público, desplegó carteles dirigidos contra el diputado chavista Alexander Barrantes.
Las pancartas —que incluían frases como “Borracho”, “Vaya a Alcohólicos Anónimos” y “King manazos”— hacían alusión al reciente incidente en el que el legislador habría golpeado un vehículo en un parqueo, en aparente estado de ebriedad. También se le recordaba su salida del Consejo Nacional de Producción (CNP), institución en la que laboró antes de llegar al Congreso.
Aunque los productores asistieron al plenario para seguir el debate sobre el proyecto de ley para crear el Fondo Nacional Arrocero (Fonarroz), su protesta giró hacia la figura de Barrantes, uno de los principales opositores de esa iniciativa.
A pocos minutos de iniciada la sesión, diputados del oficialismo exigieron que los carteles fueran retirados, calificándolos de “ofensivos” y “fuera de lugar”. El subjefe del PPSD, Daniel Vargas, alegó que “la manifestación es un derecho, pero los insultos no lo son”.
Desde la presidencia interina del Congreso, Vanessa Castro accedió a las peticiones y solicitó al público bajar los carteles “para mantener el orden”. Los productores acataron la orden sin resistencia, aunque entre murmullos y desaprobación visible.
Entretanto, la oposición señaló que la medida buscaba censurar a los productores e incluso, que el chavismo “no dice nada” cuando los manifestantes son afines a Zapote. Además, cuestionaron la doble moral de quienes condenan insultos del público, pero mantienen un tono agresivo dentro del propio plenario.
Alexander Barrantes se ha convertido en una figura recurrente de polémica desde su llegada a la Asamblea Legislativa. Cercano al oficialismo, ha protagonizado enfrentamientos verbales con colegas y recientemente enfrentó críticas tras un altercado en un parqueo que derivó en acusaciones de agresión.
Los productores arroceros lo señalan como “traidor” a los intereses del sector, pues consideran que sus mociones buscan debilitar el proyecto de ley que les permitiría crear un fondo de protección para estabilizar precios y enfrentar la competencia internacional.

