George Rodríguez EP. Dos presidentes sudamericanos, quienes llegaron, estén viernes, a la oriental ciudad colombiana de Cúcuta, fronteriza con Venezuela, para entregar ayuda humanitaria, de sus respectivos países, para la población venezolana, formularon severas críticas al presidente de ese país, Nicolás Maduro, por negarse a recibir la asistencia.
En un caso, el presidente Sebastián Piñera (Chile) y su colega Iván Duque (Colombia) se dirigieron a los miles de asistentes al concierto internacional “Venezuela Aid Live” (“Venezuela Ayuda en Vivo”), llevado a cabo en Cúcuta, para apoyar el ingreso de toneladas de ayuda humanitaria –mayoritariamente estadounidense- a la vecina Venezuela.
En el otro caso, el presidente paraguayo, Mario Abdo Benítez, habló al ser recibido por Duque, a su llegada a la ciudad.
“No dejo de preguntarme cómo una persona puede tener tanta ambición de estar dispuesto a causarle tanto dolor, a su propio pueblo, por el solo afán de aferrarse a un poder que no le pertenece”, afirmó Piñera, en alusión a Maduro, quien agregó, en ese sentido, que “no puede haber nada más cruel que un gobierno que le niega los caminos de la ayuda humanitaria a su pueblo, que tanto necesita”.
El mandatario chileno aludió así a la severa crisis socioeconómica que golpea a la mayor parte de la población venezolana, y aseguró que, el cuestionado mandatario es parte del severo problema.
“Maduro es parte del problema, y no de la solución”, subrayó.
Al participar en la actividad, Duque se dirigió a los integrantes de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FAND) –el sector militar venezolano-, a quienes exhortó a que levanten el bloqueo que el régimen madurista mantiene para evitar el ingreso de la carga de emergencia –consistente en alimentos, medicinas, insumos médicos varios- a territorio de Venezuela.
“Permitan que llegue esa ayuda humanitaria, porque obstruirla es un crimen de lesa humanidad”, planteó Duque, quien, además, exhortó, a la cúpula de la FANB, a reconocer al autoproclamado presidente interine de Venezuela, el diputado opositor y presidente de la Asamblea Nacional –parlamento unicameral- venezolana, Juan Guaidó.
El presidente colombiano llamó, asimismo, al sector militar venezolano a que acepten que “hay una Asamblea Nacional legítima, que hay un presidente para tramitar ese orden constitucional nuevo”.
Por su parte, al llegar a la ciudad, Abdo Benítez vaticinó el pronto fin del régimen madurista.
“Venimos a ratificar nuestro compromiso de solidaridad con el pueblo venezolano, con ese pueblo que va a quedar en la historia, la resistencia del pueblo venezolano a la tiranía”, dijo el mandatario paraguayo, quien agregó que el régimen de Maduro “está cerca de ese fin que tanto esperamos todos”.
El encuentro de los tres derechistas presidentes sudamericanos se enmarcó en una serie de visitas de autoridades internacionales, también este viernes, a Cúcuta, incluidos el representante especial de Estados Unidos para Venezuela, Elliott Abrams, y el secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), el uruguayo Luis Almagro.
Los funcionarios llegaron un día antes de que, según lo anunciado el 12 de febrero, por Guaidó, miles de voluntarios venezolanos procurarán facilitar el ingreso, desde Cúcuta, a territorio de Venezuela, de camiones cargados con la ayuda humanitaria estadounidense.
El opositor llegó el jueves al occidental departamento venezolano de Táchira, limítrofe con Colombia, para participar, el sábado, en la masiva actividad.
La fecha marca, además, el primer mes desde que Guaidó se autoproclamó, el 23 de enero, en el marco de una multitudinaria manifestación en Caracas, la capital venezolana, presidente interino del caribeño país sudamericano.
Entretanto, el régimen madurista mantiene el bloqueo del binacional puente Tienditas –aun no inaugurado-, que interconecta a Cúcuta y la occidental y también fronteriza ciudad venezolana de Ureña, en el estado de Táchira.
Maduro sostiene, para justificar su negativa a que la ayuda ingrese a territorio venezolano, por una parte, que Venezuela no la necesita, y, por la otra, que se trata del preludio de una invasión militar estadounidense.
En tal contexto, el cuestionado gobernante ha ordenado el cierre de las fronteras marítimas venezolanas con las islas caribeñas de Aruba, Bonaire, y Curazao, y la terrestre, de 2,137 kilómetros con Brasil, además de haber dispuesto el cierre del espacio aéreo venezolano, y haber planteado la perspectiva de cerrar la totalidad del límite terrestre de 2,341 kilómetros con Colombia.
Ello debido a que se trata de territorios en los cuales está almacenándose asistencia humanitaria destinada a Venezuela.
La crisis socioeconómica, política, y de seguridad venezolana ha generado el éxodo que, de acuerdo con diversos cálculos, han emprendido por lo menos 3.5 millones de personas quienes, vía terrestre, se han desplazado a países sudamericanos tales como los limítrofes Brasil y Colombia, lo mismo que a otras naciones del área, tales como Ecuador y Perú.
Además de la represión antiopositora por parte del régimen madurista, los migrantes denuncian, entre otros factores causantes del éxodo, la masiva escasez de alimentos básicos y medicinas, el marcadamente bajo poder adquisitivo de los salarios, y la generalizada falta de oportunidades.

