George Rodríguez EP. El gobierno de Alemania calificó, este jueves, como una acción incomprensible, la expulsión, por parte del régimen del cuestionado presidente venezolano, Nicolás Maduro, de su embajador en Venezuela, Daniel Martin Kriener.
La acción del régimen madurista incide negativamente en la crisis que afecta al caribeño país sudamericano, expresó el ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Heiko Maas, en reacción a la medida adoptada el miércoles.
“Se trata de una decisión incomprensible, que agrava la situación y no contribuye a rebajar las tensiones”, expresó Maas, quien precisó que “hemos tomado nota de la decisión de declarar, a nuestro embajador Kriener, como persona non grata”.
El jerarca gubernamental aclaró que Alemania, al igual que otros países europeos, mantiene el respaldo al autoproclamado presidente interino de Venezuela, diputado opositor Juan Guaidó.
“Nuestro apoyo europeo a Juan Guaidó no cesa”, subrayó Maas, de acuerdo con versiones periodísticas originadas en Alemania.
Por su parte, en Caracas, la capital venezolana, Guaidó, quien además preside la Asamblea Nacional –parlamento unicameral-, criticó la medida, y destacó que Alemania donó fondos para ayudar a financiar la ayuda humanitaria internacional solicitada por la oposición venezolana, para hacer frente a la dramática situación socioeconómica que golpea a la mayoría de la población.
“Están amenazando a un país importante de Europa, que está ayudando, humanitariamente, a Venezuela”, dijo Guaidó, al hablar en sesión de la Asamblea Nacional, y agregó que “es importante que lo sepa el pueblo de Venezuela”.
La cancillería venezolana dio a conocer la decisión, mediante un comunicado que emitió el miércoles, bajo el título “Venezuela declara persona non grata al Embajador de Alemania por recurrentes actos de injerencia”.
“La República Bolivariana de Venezuela hace del conocimiento público la decisión de declarar persona non grata al Embajador de la República Federal de Alemania, Daniel Martín Kriener, en razón de sus recurrentes actos de injerencia en los asuntos internos del país, en clara contravención de las normas que rigen las relaciones diplomáticas”, informó el ministerio, en un comunicado, y precisó que el diplomático cuenta con plazo de 48 horas para abandonar el territorio nacional.
De acuerdo con la versión gubernamental, la conducta de Kriener, en territorio venezolano, fue más propia de un líder político local que de un diplomático extranjero.
“Venezuela considera inaceptable que un representante diplomático extranjero ejerza en su territorio un rol público más propio de un dirigente político en clara alineación con la agenda de conspiración de sectores extremistas de la oposición venezolana”, afirmó la cancillería, en el texto de cinco párrafos contenidos en una página.
La decisión fue anunciada dos días después de que Guaidó regresó a Venezuela, tras haber realizado, durante una semana, una gira por cinco países sudamericanos.
A su llegada, el opositor fue recibido, en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía, por un grupo de embajadores acreditados en Venezuela, incluido Kriener.
“Venezuela es irrevocablemente libre e independiente, por lo que no son ni serán admitidas acciones de representantes diplomáticos que impliquen una intromisión en asuntos de competencia exclusiva del pueblo y de las autoridades del Estado venezolano. En consecuencia, se otorga al señor Kriener un plazo de cuarenta y ocho horas para abandonar el territorio de la República Bolivariana de Venezuela”, puntualizó la cancillería.
Sin perjuicio de lo ocurrido en este caso, el gobierno madurista procura mantener los vínculos de cooperación vigentes con los países europeos, indicó, además.
“La República Bolivariana de Venezuela reitera su disposición de mantener una relación de respeto y de cooperación con todos los gobiernos de Europa, para lo cual será indispensable que adopten una actitud de equilibrio constructivo que, lejos de alentar cursos golpistas y violentos, faciliten una solución pacífica y dialogada entre los actores políticos venezolanos”, afirmó el ministerio.
La crisis socioeconómica, política, y de seguridad que hace años afecta a Venezuela, ha generado el éxodo que, de acuerdo con diversos cálculos, han emprendido alrededor de 3.5 millones de personas quienes, vía terrestre, se han desplazado a países sudamericanos tales como, principalmente, los limítrofes Brasil (al sur) y Colombia (al oeste), además de Ecuador y Perú.
Además de la represión antiopositora por parte del régimen madurista, quienes abandonan el país denuncian, entre otros factores causantes del éxodo, la masiva escasez de alimentos básicos y medicinas, el marcadamente bajo poder adquisitivo de los salarios, y la generalizada falta de oportunidades.

