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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se dirigió la noche de este martes, a sus compatriotas, en procura de apoyo a su proyecto de seguridad para la frontera sur del país, y presentó un cuadro de situación, en materia de seguridad, según el cual la inmigración indocumentada es responsable de la criminalidad estadounidense.

Trump manejó cifras impactantes, ubicando en cientos de miles las detenciones llevadas a cabo por la oficina de Control Migratorio y Aduanero (Immigration and Customs Enforcement, ICE) del Departamento de Seguridad Interna (Department of Homeland Security, DHS) así como los crímenes cometidos, en territorio estadounidense, por inmigrantes indocumentados.

 

“Los dos últimos años, agentes de ICE hicieron 266,000 arrestos de extranjeros con récord criminal, incluidos los acusados o procesados por 100,000 agresiones, 30,000 delitos sexuales, y 4,000 muertes violentas. A lo largo de años, miles de estadounidenses han sido brutalmente asesinados por aquellos quienes entraron ilegalmente a nuestro país, y miles de vidas más serán perdidas si no actuamos ahora”, afirmó.

 

Además de los delitos violentos, centenares de ciudadanos estadounidenses mueren, semanalmente, a causa de las drogas que son ilegalmente introducidas través de la frontera sur, aseguró Trump, en alusión al límite terrestre de 3,155 kilómetros que Estados Unidos comparte con México.

 

“Nuestra frontera sur es una pipeline para vastas cantidades de drogas ilegales incluidas metas, heroína, cocaína, y fentanyl. Cada semana, sólo la heroína mata a 300 de nuestros ciudadanos. Noventa por ciento (de las drogas) inunda a través de nuestra frontera sur. Más estadounidenses morirán por drogas este año que los que murieron en toda la Guerra de Vietnam”, aseguró.

 

El mandatario aludió así la guerra en el sureste asiático (1954-1975) en la cual Estados Unidos se involucró en gran escala en 1964, y fue derrotado tras haber sufrido casi 60,000 bajas fatales.

 

Trump mencionó, asimismo, algunos datos respecto a la masiva llegada, desde octubre, a la frontera sur estadounidense, de miles de migrantes indocumentados en masivos contingentes de ciudadanos mayoritariamente de Honduras y, en menor número, de El Salvador.

 

Ambos países, junto con Guatemala, constituyen el Triángulo Norte de Centroamérica, una región caracterizada por críticos índices socioeconómicos, además altos niveles de delincuencia lo mismo organizada que común que la ubican entre las zonas más violentas a nivel mundial.

 

Miles de migrantes están agolpados en Tijuana, la noroccidental ciudad mexicana limítrofe con la sudoccidental ciudad estadounidense de San Diego, a la espera de que las autoridades de Estados Unidos les permitan ingresar.

 

Los migrantes, llegado allí después de haber recorrido –básicamente caminando- algo más de cuatro mil kilómetros, desde el Triángulo Norte, a través de| territorio mexicano.

 

En el marco de la crisis humanitaria que actualmente se desarrolla en la frontera sur estadounidense, quienes logran cruzar el límite, son detenidos, y, si se trata de familias, los padres y sus hijos menores son separados, y alojados en apartados centros de reclusión –por lo general instalaciones militares- mientras se tramita su deportación.

 

Sin hacer mención de ello, Trump dijo que “ésta es una crisis humanitaria, una crisis del corazón, y una crisis del alma. México. Las mujeres y los niños son las mayores víctimas, sin duda, de nuestro quebrado sistema (migratorio)”.

 

El presidente afirmó que su política migratoria procura hacer frente a tal situación, y acusó a la oposición demócrata parlamentaria de ser responsable de esa crisis porque se niega a financiar la construcción del muro fronterizo, proyecto fuertemente cuestionado por sectores políticos y organizaciones de la sociedad civil.

 

“Esa es la trágica realidad de la inmigración ilegal en nuestra frontera sur. Ese es el ciclo de sufrimiento humano que estoy dispuesto a terminar. Mi administración ha presentado, al congreso, una detallada propuesta para asegurar la frontera y frenar las pandillas criminales, los contrabandistas de drogas y los traficantes de personas. Es un problema tremendo”, expresó, en la Oficina Oval de la Casa Blanca.

 

Tras relatar, en cierto detalle, algunos asesinatos cometidos, según dijo, por inmigrantes indocumentados –incluido uno, cometido por integrantes de una particularmente violenta “mara” (pandilla) centroamericana quienes, según dijo, ingresaron a Estados Unidos como menores no acompañados-, Trump exhortó a los parlamentarios a aprobar legislación que dé solución a la crisis en la frontera.

 

Respecto a los homicidios que narró, el presidente dijo que, “a aquellos quienes se niegan a comprometerse en nombre de la seguridad fronteriza, yo les preguntaría: imaginen si fuese su hijo, su esposo, o su esposa cuya vida fuese tan cruelmente despedazada y completamente rota. A cada miembro del congreso: apruebe una ley que ponga fin a esta crisis. A cada ciudadano: llame al congreso, y dígales que, finalmente, después de todas estas décadas, aseguren nuestra frontera”.

 

En un intento por defender su masivamente cuestionado proyecto de muro fronterizo –construcción que, según planteó, sería más fácil realizar en metal que en cemento-, el presidente trazó un símil entre la protección de la frontera y la de una casa.

“Algunos han sugerido que la barrera es inmoral. Entonces, por qué los Pol ‘piticos adinerados construyen muros, bardas, y portones alrededor de sus hogares? No construyen muros porque odian a la gente que está afuera sino porque aman a la gente que está adentro. Lo único inmoral es que los políticos no hagan nada y sigan permitiendo que más gente inocente sea tan horriblemente victimizada”, aseveró.

En su tenaz rechazo a los contingentes de inmigrantes centroamericanos, Trump reforzó, el año pasado, la vigilancia fronteriza, del lado estadounidense, con aproximadamente miles de efectivos militares.

El mandatario, quien ha afirmado que los masivos grupos de ciudadanos del Triángulo Norte constituyen una invasión a Estados Unidos, ha afirmado que, además, plantean un peligro para la seguridad de ese país, ya que, entre ellos, hay criminales.

Trump ha amenazado, reiteradamente, con suspender la ayuda estadounidense al Triángulo Norte, por considerar que los tres gobiernos han sido omisos en impedir los masivos desplazamientos de migrantes hacia Estados Unidos.

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