
Mi derecho jubilatorio
Me parece extraordinario que se discuta en el país el pago de las jubilaciones y la sostenibilidad de los regímenes solidarios; pero que se discuta en serio y sin manipulación. Esto quiere decir, entre otras cosas, que hablemos sobre cómo cada quién obtuvo su jubilación, su trayectoria y los montos asignados.
Es importante que la ciudadanía exija transparencia y rendición de cuentas sobre los ingresos que percibimos las y los jubilados que cotizamos –y lo seguimos haciendo– para regímenes que se financian con recursos públicos. Para hacer un aporte en este sentido, me referiré, exclusivamente, a mi situación.
Antes de acogerme a mi jubilación el 4 de julio de 2005, completé 34 años, 4 meses y 3 días de servicio al Magisterio Nacional, tanto para el Ministerio de Educación Pública como para la Universidad Nacional.
Hoy, tengo una jubilación nominal mensual de ₡6,126,652, sobre la cual percibo un líquido de ₡3,580,054.76. Eso significa que las deducciones de ley y los aportes solidarios al régimen del Magisterio Nacional alcanzan los ₡2,546,597.24.
Obtuve mi jubilación porque trabajé más de 30 años en el sistema de educación superior estatal, tal y como lo establece la Ley 2248, y alcancé el máximo grado académico –catedrática universitaria–, según un régimen de méritos universitario que valora diferentes aspectos, entre ellos, la producción académica y los años de estudio y especialización. Obtuve un Doctorado en Francia, me comunico en tres lenguas; he tenido una activa producción internacional y llegué a los más altos puestos universitarios en procesos de elección democrática: miembro del Consejo Universitario, Vicerrectora Académica y Rectora de la Universidad Nacional.
Coticé por todos esos años al régimen del Magisterio Nacional; la cotización más alta de todos los regímenes que operan en el país. Pero no sólo eso, aún jubilados lo seguimos haciendo de forma solidaria para contribuir a sostener el sistema. Las y los educadores somos los únicos jubilados a quienes nos deducen el impuesto sobre la renta. En mi caso, repito, los aportes y las deducciones mensuales superan los ₡2.5 millones.
Estoy muy agradecida con mi Patria por las oportunidades que me ha dado. He respondido con esfuerzo, honestidad y sacrificio para merecerlo. Mi carrera la cimenté en este esfuerzo y no en mi pertenencia a núcleos políticos ligados al poder. Mi agradecimiento me ha llevado a realizar múltiples tareas sin pensar nunca en compensaciones económicas.
Hoy estoy en el MEP –honor que agradezco al señor Presidente de la República–, por supuesto, sin devengar salario puesto que cuento con mi jubilación. Podría estar en mi casa disfrutando del retiro y compartiendo más tiempo con mi familia, mis hijas y mi nieto, pero ser parte del cambio por una mejor Costa Rica me ilusiona. Por eso, aunque estoy jubilada sigo trabajando.
Bienvenido el debate. Yo doy cuentas de mi propia trayectoria.


