George Rodríguez EP. Es necesario trabajar para que Nicaragua vuelva a ser un país democrático, donde imperen la paz y la justicia, aseguró, en declaraciones publicadas este sábado, la presidenta de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), la abogada jamaiquina Margarette May Macaulay.
Es necesario que los derechos de las personas sean respetados en Nicaragua, aseguró Macaulay, quien cumplió esta semana una visita de tres días al país centroamericano.
“Debemos trabajar juntos para que Nicaragua regrese a ser un país democrático, pacífico y justo”, un país “donde la justicia reine y se respeten los derechos de los nicaragüenses”, subrayó.
En ese sentido, y en referencia a las denunciadas violaciones a los derechos humanos, en el marco de la violenta crisis sociopolítica que hace algo más de seis meses golpea al país, advirtió sobre lo que describió como represión en ascenso.
“La represión está incrementando”, aseguró, además de plantear que “es importante que el Estado de derecho sea respetado, que el debido proceso sea respetado, que los derechos de las personas en custodia del Estado sean respetados”.
Macaulay, un ex jueza (2007-2012) de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) –tribunal continental con sede en Costa Rica-, aludió así a los centenares de detenidos y desaparecidos en el contexto de represión antiopositora.
La presidenta de la CIDH indicó que, durante su estadía en Nicaragua, se reunió con víctimas y familiares de víctimas de la violencia, organizaciones locales de derechos humanos, integrantes de la opositora Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, organizaciones internacionales representada en el país, integrantes del cuerpo diplomático acreditado en Nicaragua, entre otros sectores.
Respecto a los nicaragüenses con quienes dialogó, la abogada relató que, en ellos, “había un gran sentimiento de dolor, de miedo, de tristeza y desesperación. Y, aun así, también había esperanza”, además de un “sentimiento de gran valentía, vivían el día a día”, además de que, “algunos de ellos, que tienen hijos o parejas encarcelados, esperan la oportunidad de poder visitarlos, y han reunido la fuerza y el valor para enfrentar esa situación, y lo hacen con estoicismo”.
Macaulay aclaró que la solicitud de diálogo con autoridades gubernamentales no fue respondida, la posibilidad está planteada, de parte de la comisión.
“Quiero dejar claro que, como presidenta de la CIDH, y también la comisión entera, estamos abiertos, en cualquier momento, a tener un diálogo con el gobierno de Nicaragua”, precisó.
La visita de Macaulay se enmarcó en la violenta crisis sociopolítica estallada el 18 de abril y que, hasta ahora, presenta saldo de por lo menos 528 víctimas fatales, miles de detenidos, heridos, y desaparecidos, daño general a la economía nacional, y la emigración de decenas de miles de personas –principalmente a la vecina Costa Rica-.
Las manifestaciones masivas, en apoyo a la exigencia de renuncia por parte de Ortega lo mismo que su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, son reprimidas por agentes policiales –principalmente antidisturbios- y grupos parapoliciales, en general, actuando conjuntamente.
La represión antiopositora se lleva a cabo lo mismo masivamente, contra marchas callejeras y otras actividades públicas, que selectivamente, mediante detenciones y ajusticiamientos de opositores quienes son blanco de búsqueda individual.



