Aarón Chinchilla EP. | El líder y político ultranacionalista Bezalel Smotrich, quien postula a ministro de Justicia, señaló que a un mediano plazo, el Estado de Israel se manejara de acuerdo a lo designado por la Torá (primeros cinco libros de la Biblia), la Halajá (más de 600 mandamientos) y otros escritos rabínicos.
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El legislador, miembro de la Knéset (Parlamento) por parte de la Unión Nacional Israelí de derecha, apostó que su país es un “Estado judío” y apeló que, por ende, “debería volver a ser regido como lo era en los días del rey David y el rey Salomón: de acuerdo a las leyes de la Torá”.
Es un Estado Judío.
Las reacciones fueron inmediatas. El Primer ministro en funciones, Benjamín Netanyahu mencionó que su país no será gobernado por la Halajá. En la misma línea, la líder del partido de izquierda Meretz, Tamar Zandberg, apuntó que “no hace falta entrar en detalles de lo que le ocurriría a las mujeres o a la comunidad LGBT en el mundo de la ley bíblica.
Está claro que Israel no puede tener un ministro de Justicia que quiere una teocracia como en El Cuento de la Sirvienta. Según las leyes judías, que parten de la Torá y se completan con las opiniones y dictámenes de los sabios judíos a través de los siglos, el estatus de las mujeres es inferior al de los hombres, su testimonio no se acepta en los tribunales y no pueden ejercer como testigos ni jueces, excepto casos excepcionales.
En la misma línea, la diputada Shelly Yachimovich aseguró que lo ocurrido es “una advertencia para todos”.
“Según el candidato a ministro de Justicia o Educación, se establecerá aquí un Estado en el que un hombre puede divorciarse de su mujer si no es suficientemente discreta, volverán la esclavitud y la lapidación, la homosexualidad será prohibida y solo los varones podrán tener propiedades”, advirtió.
Smotrich ha sido polémico desde siempre por sus declaraciones. En julio de 2015, declaró que los desarrolladores en Israel no deberían venderle casas a los árabes ni a matrimonios conformados entre judíos y árabes-musulmanes.
“Cualquiera que quiera proteger al pueblo judío y se oponga a los matrimonios mixtos no es racista. Creo en las palabras de Dios. Prefiero que los judíos se ganen la vida y no le vendan una casa a los árabes”.
En la misma línea, el legislador se refirió a las personas homosexuales como “anormales”. Incluso, celebró que un ultraortodoxo judío apuñalara a miembros de la comunidad LGTBI en 2015, a la que llamó “desfile de bestias”.
“En casa, todos podemos ser anormales y las personas pueden formar cualquier unidad familiar que quieran. Pero no pueden exigirme nada. Soy un orgulloso homófobo”
En 2016, tuiteó que se debería dar la segregación de mujeres árabes y judías en las salas de maternidad de los hospitales ya que es “natural que mi mujer no quiera acostarse junto a alguien que acaba de dar a luz a un bebé que podría querer asesinar a su bebé en otros 20 años”
“Después de dar a luz, mi esposa quiere descansar y no tener una fiesta como la que hacen las mujeres árabes después de dar a luz”.
Igualmente, ha abogado por una política de disparar a matar para los militares cuando tratan con niños palestinos que lanzan piedras. Asimismo, señala que los asaltos a personas o propiedades palestinas, aunque “son de naturaleza criminal”, no deben clasificarse como delitos de terrorismo
Los palestinos tienen 3 opciones: irse, aceptar el gobierno de un estado judío o luchar y ser derrotado. Si hubiese otra intifada (levantamiento palestino) y un niño arrojara piedras, le dispararé, encarcelaré o expulsaré (…) Calificar esas acciones como terrorismo causa daños injustificados a humanos y civiles”.

