Alonso Mejía. Mientras el presidente guatemalteco Otto Pérez Molina se niega a renunciar a su cargo, pese a la exigencia de cientos de miles de guatemaltecos que han salido a las calles por su presunta vinculación con un multimillonario fraude fiscal, una comisión del Congreso discutía este viernes si le levanta la inmunidad para que enfrente a la justicia y presentar los resultados del proceso el próximo lunes.
Otto Pérez, general retirado de 64 años, aseguró en un mensaje a la nación esta semana que no renunciará, y retó a sus acusadores, a pesar de que la Fiscalía misma lo vincula directamente con el caso de corrupción.
“Quiero decirle a todos los guatemaltecos que estoy aquí, que voy a dar la cara. Seguiré al frente del país, no voy a huir”, afirmó la noche del jueves. El presidente enfrenta una crisis política desde el pasado 16 de abril, cuando se reveló la estafa fiscal que involucra también a su exvicepresidenta Roxana Baldetti.
Según una investigación de la Fiscalía y la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (Cicig), un ente adscrito a la ONU, Pérez y la detenida exvicepresidenta encabezaban una mafia denominada “La Línea”, que cobraba sobornos a empresarios para evadir impuestos aduaneros.
Baldetti se vio obligada a renunciar el pasado 8 de mayo, luego de que miles de guatemaltecos se volcaran a la calle por varios día exigiendo su renuncia. Ahora se encuentra en prisión preventiva luego de que un juez la ligara al proceso judicial, mientras que Pérez podría ser investigado por la justicia si el Congreso autoriza quitarle la inmunidad.
Aunque la comisión especial que investiga al mandatario lo citó al Congreso para una audiencia el sábado, la presencia de Pérez no es obligatoria y puede enviar sus alegatos por escrito.
“Enfrentaré el proceso de antejuicio (sobre el retiro de su inmunidad) porque no tengo nada que esconder”, aseguró Pérez, luego que miles de manifestantes llenaron la Plaza de la Constitución en la capital guatemalteca.
