“Se han multiplicado hipótesis amplificadas por algunos medios, más allá de los mismos hechos, dando una imagen de la Santa Sede que no se corresponde con la realidad”, dijo el Papa.
Benedicto XVI se pronunció así por primera vez sobre la conducta de su mayordomo, Paolo Gabriele, a quien no mencionó directamente. “Quiero renovar mi confianza y mi aliento a mis más cercanos colaboradores, que diariamente me ayudan con silenciosa fidelidad a cumplir con mi ministerio”, añadió.
El mayordomo del Papa fue acusado de haber robado documentos internos y confidenciales que se publicaron en un libro, donde se denuncian presuntas conspiraciones entre cardenales del Vativano.
Lo ocurrido “ha llenado de tristeza mi corazón”, pero “jamás he dudado” de que “la Iglesia es guiada por el Espíritu Santo”, recalcó el Papa.
El Vaticano se ha visto afectado por la filtración de documentos internos, las luchas por el poder dentro de la institución y las recientes acusaciones de lavado de dinero al Banco Vaticano.
Para muchos analistas, las filtraciones tienen como objetivo destituir al cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado y brazo derecho del Papa. Una comisión de tres cardenales designados por el Papa investiga el caso.
Según la prensa italiana, tres funcionarios laicos que residen en Italia están involucrados en el robo de tales documentos.
El diario La Repubblica informó que fue el secretario privado del Papa, monseñor Georg Gänswein, quien descubrió que el culpable de filtraciones era el mayordomo, llamado familiarmente “Paoletto”, tras leer el libro de Gianluigi Nuzzi, “Su santidad”.
Sólo Gabriele tenía acceso a esas cartas reservadas, por lo que Gänswein lo denunció y pidió su detención la semana pasada a la Gendarmería, afirma La Repúbblica. El Periódicocr
