Pacientes en Costa Rica deben esperar hasta ocho meses o más para que un especialista interprete una mamografía y emita el diagnóstico correspondiente, una demora que puede retrasar el inicio del tratamiento contra el cáncer de mama.
La situación fue expuesta durante el Foro de Detección Temprana y Sensibilización sobre el Cáncer de Mama, donde la diputada del Partido Liberación Nacional (PLN), Ángela Aguilar, advirtió sobre las consecuencias de los prolongados tiempos de espera para la atención de esta enfermedad.
Según la legisladora, el atraso provoca que algunas personas deban someterse a nuevos estudios cuando finalmente consiguen una consulta médica, lo que prolonga aún más el proceso de diagnóstico.
“El cáncer no hace fila. El cáncer empieza a avanzar desde el momento en que a usted se le desarrolla y ocupamos reducir esos tiempos de espera para poder efectivamente que los tratamientos sean menos invasivos y también el cáncer avance menos”, afirmó Aguilar.
La congresista insistió en que reducir las demoras es fundamental para detectar la enfermedad en etapas tempranas, cuando las posibilidades de éxito de los tratamientos son mayores y los procedimientos pueden resultar menos invasivos.
Datos preocupantes
Costa Rica enfrenta un reto epidemiológico de dimensiones sin precedentes.
De acuerdo con el Doctor Wárner Alpízar y las proyecciones más recientes de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), los nuevos casos de cáncer en el país se duplicarán drásticamente hacia el año 2050, pasando de 13.300 diagnósticos anuales registrados en 2022 a más de 26.400.
Paralelamente, la mortalidad por esta enfermedad experimentará un vertiginoso salto, proyectando un incremento desde 6.070 fallecimientos anuales hasta superar las 13.500 muertes por año.
Esta marcada tendencia al alza responderá en gran medida al envejecimiento y los cambios demográficos de la población costarricense, presionando la sostenibilidad del sistema nacional de salud.
Especialistas y científicos de la Universidad de Costa Rica (UCR) señalan que el factor determinante para revertir el impacto de la enfermedad no radica únicamente en la disponibilidad de tratamientos de última generación, sino en la velocidad con la que se actúa.
“El cáncer es una cuestión de tiempo. Las células malignas no aguardan la fecha de un procedimiento ni esperan por citas médicas o listas de espera”, indicó el Dr. Alpízar, experto en biología del cáncer de la UCR.

