George Rodríguez EP. La cuarta sesión de la negociación gobierno-oposición, para hallar solución a la violenta crisis sociopolítica que golpea a Nicaragua, continuó, este lunes, con el debate referido a aspectos técnicos del diálogo, informaron las partes, en un comunicado.
La presencia eclesiástica, en esta jornada, correspondió exclusivamente al nuncio apostólico en Nicaragua, Waldemar Stanislaw Sommertag, quien, en las tres sesiones anteriores estuvo acompañado por el presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), cardenal Leopoldo Brenes, de acuerdo con la información oficial.-
“El día de hoy, lunes 4 de marzo del 2019, se celebró la cuarta sesión de la negociación”, durante la cual “se continuó discutiendo la Hoja de Ruta de la negociación”, señalaron la partes, en el texto de ocho breves párrafos, y explicaron que “una vez aprobada la Hoja de Ruta, se procederá a la discusión de la agenda de la negociación”.
También se abordó el tema de testigos de las conversaciones, plantearon.
“La mesa de negociación comunica que continúa la consideración entre ambas partes sobre la definición de los testigos y acompañantes de la negociación”, informaron, para agregar que Sommertag estuvo presente, “en su calidad de testigo”, y precisar que “la negociación se ha desarrollado en un ambiente de mutuo respeto”.
Respecto a la ausencia de Brenes, la CEN explicó, este lunes, en un comunicado firmado por el cardenal, que ello obedeció a que, al no habérseles invitado a participar, los obispos se consideran excluidos de la negociación.
En ese sentido, la ACJD, emitió, también este lunes, un comunicado en el que calificó de importante el papel de la CEN.
Al señalar que “ha reconocido en repetidas ocasiones el importante papel de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) en momentos clave de la historia del país”, la alianza expresó que “hoy más que nunca reiteramos la importancia de su papel en el contexto actual, y respaldamos que pueda seguir acompañando los proceso de búsqueda de justicia y democracia para Nicaragua”.
La negociación, iniciada el 27 de febrero, en presencia de Brenes y Sommertag, ocurre ocho meses después de suspendido el diálogo para buscar solución a la crisis que afecta a Nicaragua.
Esas conversaciones gobierno-oposición fueron inicialmente promovidas por el régimen orteguista, con cinco de los 10 integrantes de la CEN constituidos en Comisión de Mediación y Testigo del Diálogo Nacional.
Instalado el 16 de mayo –casi un mes después de estallada la crisis-, el diálogo quedó suspendido en junio, causa de las profundas desavenencias entre la parte gubernamental –representada por una delegación encabezada por el canciller nicaragüense, Denis Moncada- y la parte opositora –representada por la ACJD-.
En tal contexto, la participación de los obispos, en el diálogo, fue objeto de fuertes acusaciones por parte del gobierno.
El presidente nicaragüense, Daniel Ortega, quien sostiene que la actual crisis nacional se originó en un intento de golpe de Estado, afirmó, en un acto público realizado el 19 de julio en Managua, que el episcopado participó en esa conspiración.
Estallada el 18 de abril, la violenta crisis sociopolítica nicaragüense se caracteriza por la represión policial y parapolicial antiopositora, que ha cobrado centenares de vidas, generado miles de heridos, detenidos, y desaparecidos, dañado en gran escala a la economía nacional, y determinado que decenas de miles de nicaragüenses emigren, principalmente hacia la limítrofe Costa Rica -donde más de veinte mil personas han solicitado refugio-.
La represión ha sido, desde entonces, la respuesta sostenida del régimen de Ortega y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, ante la masiva exigencia popular de que ambos renuncien.
Las acciones policiales y parapoliciales se han centrado, más recientemente, en periodistas y medios independientes así como en organizaciones no gubernamentales de derechos humanos.

