George Rodríguez EP. La primera sesión del diálogo reiniciado, este miércoles, por el gobierno y la oposición nicaragüenses, se enmarcó en el trabajo desarrollado, por los participantes, respecto al funcionamientos de las conversaciones, informaron las partes, en un comunicado.
“En esta primera sesión, se trabajó en la aprobación de la Hoja de Ruta, que constituye la normativa del funcionamiento de la negociación. De la propuesta inicial de 12 puntos, se logró la aprobación de 9”, indicaron, en el texto que, ceñido a la secretividad acordada para el diálogo, no contiene detalles de lo hablado.
Las delegaciones participantes están constituida por seis integrantes cada una, de acuerdo con la información oficial, que precisó que el encuentro se lleva a cabo en la sede nicaragüense del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (Incae), en las afueras de Managua, la capital nacional.
La representación gubernamental está constituida por Edwin Castro, José Figueroa, Francisco Rosales, Wilfredo Navarro, Luis Andino, y Denis Moncada Colindres –este último, canciller nicaragüense-.
La delegación de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia (ACJD) está integrada por Juan Sebastián Chamorro, Carlos Tünnermann, Max Jerez, José Adán Aguerri, Mario Arana, y José Pallais.
Los testigos del diálogo son el presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) y arzobispo de Managua, cardenal Leopoldo Brenes, y el nuncio apostólico en Nicaragua, Waldemar Stanislaw Sommertag.
El encuentro ocurre ocho meses después de suspendido el diálogo para buscar solución a la violenta crisis sociopolítica que afecta a Nicaragua.
Instalado el 16 de mayo –casi un mes después de estallada la crisis-, el diálogo quedó suspendido en junio, causa de las profundas desavenencias entre gobierno –representado por una delegación encabezada por Moncada- y oposición –representado por la alianza-.
Estallada el 18 de abril, la violenta crisis sociopolítica nicaragüense se caracteriza por la represión policial y parapolicial antiopositora, que ha cobrado centenares de vidas, generado miles de heridos, detenidos, y desaparecidos, dañado en gran escala a la economía nacional, y determinado que decenas de miles de nicaragüenses emigren, principalmente hacia la limítrofe Costa Rica -donde más de veinte mil personas han solicitado refugio-.
La represión ha sido, desde entonces, la respuesta sostenida del régimen de Ortega y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, ante la masiva exigencia popular de que ambos renuncien.
Las acciones policiales y parapoliciales se han centrado, más recientemente, en periodistas y medios independientes así como en organizaciones no gubernamentales de derechos humanos.

