Por Maikol Fernández Loría
Una tragedia ocurrida en los últimos días volvió a poner sobre la mesa un tema que estaba en el olvido, la muerte de Toby, un “zaguate” al que le sacaron los ojos en Desamparados, forma parte de los cientos de casos de maltrato animal que quedan impunes en Costa Rica.
Miles de animales han muerto y miles más van a morir si no se aprueban lo antes posible las reformas a la Ley de Bienestar de los Animales y al Código Penal. Tanto el Poder Ejecutivo como el Legislativo deben ser conscientes de la necesidad y urgencia de darle vía rápida a estos proyectos.
Actualmente el Código Penal solo establece de cinco a 30 días multa a quien maltrate animales y, la Ley de Bienestar de los Animales se enfoca en sancionar a quienes propicien las peleas entre estos o los utilicen indebidamente para experimentos. La sanción consiste en el pago de cuatro salarios mínimos.
Como lo han dado a conocer en una carta firmada por los diez diputados del Partido Acción Ciudadana dirigida a la mandataria Laura Chinchilla, es necesario adecuar la normativa vigente y establecer sanciones efectivas contra el maltrato de los animales.
En el mismo documento se solicita la convocatoria a Sesiones Extraordinarias de los proyectos con la justificación de que los artículos en el Código Penal son insuficientes, no hay claridad en cuanto al tema y las sanciones son risibles.
Y es que Toby no ha sido el único, entre los casos más recientes está el de un oficial de la Fuerza Pública hiriendo a una tortuga frente a una cámara, y el de unos cazadores aficionados que subieron a su perfil de Facebook fotos con la cabeza de un jaguar negro tras ser decapitado, dejan en evidencia como no sólo van creciendo los abusos, sino que hasta es plataforma de exposición y alarde.
En palabras del Premio Nobel de la Paz, Albert Schweitzer, “cualquiera que esté acostumbrado a menospreciar la vida de cualquier ser viviente, está en peligro de menospreciar también la vida humana”, lo que evidencia que la normalidad y constancia con que suceden estos hechos son muy peligrosos para una sociedad como la costarricense.
En el mundo, la Oficina Federal de Investigación (FBI), ha aportado estudios donde determinó que el maltrato a los animales es una característica común en violadores y asesinos. Resultados que justifican una y mil veces una respuesta pronta y oportuna para castigar a quienes fomentan esta práctica.
Robert K. Ressler, quien desarrolló algunos de los perfiles de asesinos en serie para el FBI sentenció en sus estudios que “un asesino comienza matando y torturando animales cuando es menor de edad”; con lo que también se hace un llamado para ir pensando en el futuro y proponer y sobretodo promover una educación de respeto animal en la niñez que en su inocencia está expuesta diariamente a estos sucesos.
El caso de Toby es fiel reflejo de lo preocupante y peligroso de darle la espalda a este tema, un animal maltratado brutalmente por personas que fueron capaces de sacarle los ojos demuestra que no son más que criminales en potencia y que se debe reaccionar.
El Servicio Nacional de Salud Animal (SENASA) también pone el dedo en la llaga al revelar la cantidad de denuncias presentadas en el 2012 de actos violentos en contra de animales, 1.533 fueron presentadas en esta institución, 500 más que en el 2011. Ante este incremento de casos los gobernantes tienen la solución en sus manos, las reformas son necesarias para poder castigar a los culpables, mientras eso no suceda, el maltrato animal seguirá siendo una cruda realidad costarricense.
