Acorralado por las críticas del sector productivo y artístico, el alcalde de San José, Diego Miranda, aseguró a Diario Extra que el documento fue “malinterpretado”, por un funcionario y echa atrás con la amenaza del límite de las 10:00 p.m. para operación de dj’s y artistas nocturnos..
Miranda, decidió desmarcarse del polémico Reglamento de Espectáculos Públicos que amenazaba con paralizar la actividad económica nocturna de la capital, responsabilizando a un empleado municipal por las medidas restrictivas incluidas en el documento, según publicó Diario Extra.
El borrador ya había encendido las alertas del sector comercial y de servicios por imponer cierres de hasta 24 horas a los negocios que permitieran bailar a sus clientes, resucitando políticas prohibitivas. Ahora, tras el choque frontal con las cámaras y los gremios afectados, el jerarca capitalino argumenta que la situación obedece a un error de interpretación.
Según declaraciones a Diario Extra, medio que dio a conocer la justificación del alcalde, se detectó “una contradicción” originada porque un técnico de la gerencia encargada introdujo restricciones de horario que supuestamente no eran la intención original.
Esto, a pesar de que el documento fue impulsado y tramitado desde el despacho de la propia Alcaldía.
Un golpe al motor económico
La redacción de este reglamento encendió a un sector que resulta vital para las finanzas del ayuntamiento.
Mauricio Rodríguez, presidente de la Cámara Costarricense de Restaurantes (Cacore), ha dicho públicamente que fue sorprendente al haberse enterado del documento cuando ya estaba en votación.
Rodríguez subrayó la gravedad de marginar a los más de 1.300 restaurantes josefinos del proceso, ignorando su rol como motor económico y principal fuente de ingresos por patentes en el cantón.
De igual manera, el sector cultural fustigó la medida. Representantes del swing criollo y colectivos artísticos denunciaron la criminalización de sus expresiones y la falta de apoyo real, señalando que las restricciones contrastan drásticamente con el discurso municipal de fomento a la cultura.
Promesas bajo presión
Ante el costo político y la presión de los patentados, Miranda prometió dar marcha atrás y eliminar la hora límite de las 10:00 p.m. para música en vivo y DJs.
La nueva apuesta de la municipalidad será regular únicamente los niveles de ruido y los aforos, además de borrar el anacrónico requisito de que los espectáculos deban apegarse a “la moral y las buenas costumbres”.
Sin embargo, para los sectores productivos la confianza quedó fuertemente lesionada.

