La crisis de las listas de espera en la Caja ha alcanzado un punto de quiebre legal y humano cuando se extendió una cita para el año 2047 (sí, 21 años) a una mujer de 63 años de edad.
La Caja fue condenada por la Sala IV ante el obvio atropello para la asegurada, una vecina de San José, a quien el sistema de salud le programó su cita para ortopedia para cuando prácticamente tenga 84 años.
El fallo obligó a la Caja a reprogramación inmediata en un plazo máximo de 30 días naturales.
El tribunal constitucional no solo acogió el recurso de amparo, sino que calificó el plazo como una “lesión flagrante y desproporcionada” al derecho fundamental a la salud.
Este caso no es un hecho aislado, sino el síntoma de una patología institucional crónica.
Según datos de la propia Auditoría de la CCSS, el tiempo promedio de espera para procedimientos quirúrgicos y citas de especialidad ha crecido un 18% en los últimos dos años.
A pesar de que la actual administración declaró una “Ruta de la Salud” para mitigar el rezago post-pandemia, los resultados en especialidades críticas como Ortopedia, Oftalmología y Cardiología siguen siendo insuficientes.
Jurídicamente, la Sala IV ha reiterado en múltiples sentencias que la CCSS debe garantizar plazos razonables basados en el criterio médico y no solo en la disponibilidad administrativa.
En este incidente específico, el hospital San Juan de Dios alegó saturación y falta de especialistas, un argumento que los magistrados rechazaron por considerar que esperar 21 años equivale a negar el servicio por completo.


Alonso Mejía.