Cuando se habla de gobernabilidad se debe considerar la legitimidad, la eficacia, las relaciones entre las instituciones, el orden público, la aplicación del sistema legal en la resolución de conflictos y la estabilidad del sistema. Personalmente me gusta la definición de César Nicandro Cruz “capacidad de presentar e implementar decisiones políticas mediante cauces institucionales y las reglas del juego establecidos en los regímenes democráticos”.
En la gobernabilidad existen actores que pueden afectarla al interferir en la economía y en el orden público. Esta es gran parte de la problemática de nuestro país. La economía y el orden público se ven afectados cuando la población se entera de que miembros del Gobierno no pagaban los impuestos debidos. Cuando se cuestiona el derecho a las manifestaciones pacíficas. Cuando no hay estabilidad en el gabinete presidencial. Cuando las carreteras nacionales colapsan y el gobierno no puede dar una solución eficiente. Cuando no hay transparencia en la administración de dineros públicos. Cuando las opiniones de un juez le pueden costar su trabajo. Cuando no se permite que las leyes avancen en el parlamento. Cuando los recursos estatales son dirigidos a impulsar la imagen de la presidenta en vez de solucionar los problemas que aquejan al país. Cuando no se logra un consenso. Cuando una institución internacional debe intervenir en favor de los derechos humanos. Estas son las problemáticas que definen la ingobernabilidad nacional.
Me resulta muy interesante que se pretenda resolver los problemas de gobernabilidad mediante un referéndum o asamblea constituyente cuando no se atacan las causas internas de la ingobernabilidad. Si analizamos la situación política costarricense, observamos lo siguiente. 1. El parlamento está nuevamente en manos del oficialismo, pero que siguen existiendo problemas para que los proyectos de ley avancen en la corriente legislativa. 2. Se nombró a una persona que hace comentarios homofóbicos y misóginos para dirigir la comisión de derechos humanos. 3. Los cambios en el gabinete convierten a este gobierno en el más inestable en las últimas cuatro administraciones. Las causas de la ingobernabilidad no deberían buscarse externamente, sino dentro del mismo gobierno.
