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George Rodríguez EP. El sector militar de Estados Unidos está enfocado, en el caso de la crisis venezolana, en proporcionar respaldo a los esfuerzos por lograr que la situación sea resuelta política y diplomáticamente, aseguró, este viernes, el jefe del Comando Sur de Estados Unidos (US Southern Command, Southcom), almirante Craig Faller.

Un objetivo simultáneo del Southcom en Venezuela, consiste en la seguridad de los ciudadanos estadounidenses, explicó Faller, a la radioemisora estadounidense Voz de América (Voice of America, VOA),

“Estamos enfocados en apoyar una solución política y diplomática, y como cabría esperar de un comandante combatiente, estamos trabajando para garantizar que los ciudadanos y las propiedades de Estados Unidos, nuestros diplomáticos que estén allá estén seguros. En eso hemos centrado nuestros esfuerzos”, señaló el militar, quien, más adelante, ratificó que “estamos en total apoyo a los esfuerzos diplomáticos”.

Al reafirmar  el tema de la seguridad de los estadounidenses quienes se encuentren en Venezuela, como de alta prioridad para el Southcom, Faller destacó, asimismo, la necesidad de mantener, en su mejor nivel, las alianzas militares estratégicas en la región.

“Nuestro enfoque se ha centrado en la protección de las vidas de ciudadanos estadounidenses y la capacidad de las instalaciones diplomáticas”, y “también las asociaciones”, algo que “es muy importante para nosotros”, porque “la verdadera fortaleza de este hemisferio son las asociaciones y la larga historia de asociaciones que compartimos”.

Al respecto, mencionó, específicamente, a Colombia y a Brasil, países sudamericanos limítrofes con Venezuela, respectivamente, al oeste y al sur.

Ambas naciones fueron seleccionadas, además, como lugares de acopio de la ayuda humanitaria que, por valor de 20 millones de dólares, Estados Unidos está enviando a Venezuela, pero que el régimen de Maduro se niega a autorizar que ingrese al país.

“He estado en Colombia -socios maravillosos, muy dispuestos-. Tenemos muy buenas iniciativas en la dimensión de militares a militares”, indicó el almirante, quien agregó que “esta semana iré a Brasil, donde buscaremos desarrollar esa asociación y fortalecerla aún más”.

De acuerdo con versiones periodísticas originadas en Colombia, aproximadamente 10 camiones cargados con ayuda humanitaria están, desde el jueves, en la oriental y fronteriza ciudad colombiana de Cúcuta, a la espera de que el gobierno de Maduro autorice el ingreso del convoy, a territorio venezolano.

La asistencia consiste principalmente en alimentos, medicinas, e insumos médicos, de acuerdo con esas versiones.

Entretanto, el bloqueo militar venezolano persiste en el puente internacional Tienditas, que interconecta a Cúcuta y la oriental ciudad venezolana de Táchira, la vía para el eventual ingreso del convoy, a Venezuela.

Interrogado respecto a si una eventual opción para la fuerza militar estadounidense, en Venezuela, consistiría en asumir el papel de fuerza de paz, Faller indicó que la situación está bajo observación.

Con sede en la sudoriental ciudad estadunidense de Miami, el Southcom es uno de los nueve Comandos de Combate (Combat Commands, Cocom) del Departamento de Defensa de Estados Unidos.

Según definición oficial, el Southcom “es responsable de proporcionar planificación de contingencia, operaciones, y cooperación en materia de seguridad para Centro y Sudamérica”, lo mismo que zonas del Caribe

En cuanto a la posibilidad de actuar, en Venezuela, en tareas de mantenimiento de paz, Faller explicó que “estamos observando (…) estamos concentrados en lo que está sucediendo hoy y los esfuerzos a largo plazo más allá de la transición del gobierno”, y aclaró que “le dejaré eso a la política y a los diplomáticos”, además de subrayar que “estaremos listos para dar apoyo cuando se nos ordene”.

El jefe militar aludió así, en el marco de la crítica situación general venezolana, al contexto de la agudizada crisis política, marco en el cual el presidente de la Asamblea Nacional –parlamento unicameral- de Venezuela, el diputado opositor Juan Guaidó, se autoproclamó, el 23 de enero, presidente interino del país.

Ello, por considerar que, al iniciar, el 10 de enero, su segundo período gubernamental consecutivo (2019-2025), el presidente venezolano, Nicolás Maduro, usurpó la presidencia, ya que obtuvo la reelección en la votación fraudulenta llevada a cabo el 20 de mayo, con limitada participación opositora y sin observación internacional independiente.

Por su parte, Maduro ha señalado reiteradamente que la acción de Guaidó –reconocido por más de 40 países a nivel mundial, iniciando por Estados Unidos- es parte del intento de golpe de Estado que está en marcha en Venezuela, bajo la conducción del gobierno estadounidense, el que, según ha reiterado el mandatario sudamericano, estaría proyectando una invasión militar contra Venezuela.

Venezuela registra, hace años, una crisis socioeconómica, política, y de seguridad que ha generado el éxodo que, de acuerdo con diversos cálculos, han emprendido por lo menos tres millones de personas quienes, vía terrestre, se han desplazado a países sudamericanos tales como los limítrofes Brasil y Colombia, lo mismo que a otras naciones del área, tales como Ecuador Perú.

Además de la represión antiopositora por parte del régimen madurista, los migrantes denuncian, entre otros factores causantes del éxodo, la masiva escasez de alimentos básicos y medicinas, el marcadamente bajo poder adquisitivo de los salarios, y la generalizada falta de oportunidades.

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