Serían los mismos de siempre: Eduardo Lizano, Francisco de Paula, Alberto Dent, Alberto Trejos, Fernando Naranjo y otros habituales gurús de la economía y las finanzas.
Los llamados “expertos económicos” desaparecieron de la escena mundial después de que la crisis que estalló en el 2008 los cogiera en paños menores. Se ocultaron unos meses pero parece que están de regreso, con las mismas recetas que fracasaron estrepitosamente, pero que los gobiernos del gran capital le vuelven a imponer a sus pueblos.
¿Expertos en qué son esos señores?
Han manejado durante 30 años el Banco Central, el ministerio de Hacienda, el comercio exterior, las políticas monetarias y de inversiones, y ahí tenemos los resultados: un país con más pobres, más desigualdad, más desempleo.
Son los expertos del neoliberalismo que señalaron el camino para que una nueva y reducida clase económica se enriqueciera rápidamente a costa del bienestar de las mayorías, son los que pusieron en venta al país, arruinaron a los campesinos y remataron la tarea con la imposición de un TLC, que después de cuatro años la única promesa que ha cumplido es que los que más tienen sigan acumulando de la mano de las transnacionales y de la gran banca extranjera.
Todavía creen que los economistas de su escuela son los dueños de la verdad, de la única verdad.
Expertos en desastres a pesar de su pretendida sabiduría y de su endiosamiento, que sin duda sabrán guiar al Gobierno por la ruta del crecimiento y del bienestar, tan ansiados por su querido pueblo al que desinteresadamente le han dedidado tanto tiempo y sacrificio.

