George Rodríguez. EP. El gobierno estadounidense advirtió, la noche de este lunes, a los ocupantes de la Embajada de Venezuela en Estados Unidos, que abandonen el local, en el que han permanecido durante algunas semanas.
La advertencia –contenida en una “Notificación de Invasión” (Trespassing Notice)- fue leída por un agente del Servicio Secreto de Estados Unidos, frente al edificio de cuatro pisos que aloja a la sede de la representación diplomática, en un sector de Washington.
El desalojo fue solicitado por los representantes del autoproclamado presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó, en Estados Unidos y en la Organización de los Estados Americanos (OEA), respectivamente, Carlos Vecchio y Gustavo Tarre, según se desprende del texto de tres párrafos.
“Esta propiedad (…) pertenece a la República Bolivariana de Venezuela (Venezuela), un gobierno extranjero (…) es usada para asuntos oficiales y propósitos diplomáticos”, indicó la notificación, y agregó que “Estados Unidos reconoce a los embajadores Vecchio y Tarre como los representantes de Venezuela con legal control de la propiedad”.
Ambos tienen la autoridad para solicitar que se desaloje el inmueble, agregó.
“Por lo tanto, Estados Unidos reconoce a estos embajadores como funcionarios extranjeros quienes están autorizados a solicitar, a individuos, que salgan de esta propiedad y no regresen. Estados Unidos no reconoce la autoridad del ex régimen de Maduro, ni de ninguno de sus ex representantes, para autorizar a ningún individuo a entrar legalmente, permanecer en esta propiedad, o tomar ninguna otra acción respecto a esta propiedad”, precisó.
El texto aludió así al cuestionado presidente venezolano, Nicolás Maduro.
Los dos representantes de Guaidó han indicado, a cualquiera dentro del inmueble, a evacuarlo definitivamente, de acuerdo con lo indicado en el texto que, además de ser leído por un agente del Servicio Secreto, fue pegado en la parte exterior del edificio.
“Los embajadores Vecchio y Tarre han solicitado y ordenado a quien esté presente en esta propiedad a abandonarla inmediatamente, y a no regresar sin la expresa autorización de estos embajadores”, señaló.
Similar planteamiento fue formulado por autoridades encargadas del cumplimiento de la ley, se informó en la notificación.
“Cualquier persona quien se niegue a cumplir estas solicitudes y órdenes de abandonar esta propiedad estará invadiendo en violación de la ley (…) y puede ser| arrestada y procesada penalmente”, se advirtió, al cierre del texto.
Versiones periodísticas locales indicaron que algunos simpatizantes de Maduro abandonaron el edificio, mientras otros optaron por permanecer en el lugar –al que llegaron hace algunas semanas-, además de que expresaron, en la red social Twitter, disposición a ser detenidos por desacatar una orden que calificaron de ilegal.
La ocupación de la embajada apunta a impedir que la representación de Guaidó tome posesión de las instalaciones, tras la salida del personal designado por Maduro, luego de que, respectivamente, Estadios Unidos y la OEA reconocieron a Vecchio y a Tarre como embajadores venezolanos.
La toma de la sede diplomática es una acción de la organización antibelicista CODEPINK (código rosa), agrupación dirigida por mujeres que trabaja, hace más de 15 años, en la promoción del fin de las guerras promovidas por estados Unidos, y del militarismo, y promueve iniciativas a favor de la paz y los derechos humanos.
Entre las campañas y temas que maneja la organización, figura el tema “No a la guerra contra Venezuela” (“No war on Venezuela”), al que es posible acceder en codfepink.org/Venezuela.
“Estados Unidos está orquestando un golpe en Venezuela, que posiblemente conduzca a un derramamiento de sangre –y hasta una guerra civil-. En lugar de meterse en los asuntos internos de otro país, Estados Unidos tendrá que apoyar el diálogo pacífico” promovido por países tales como México y Uruguay –integrantes del Gripo Internacional de Contacto Sobre Venezuela (GIC)-, y por el Vaticano, planteó.
Venezuela registra, hace por lo menos cuatro años, una masiva crisis humanitaria, política, y de seguridad que ha generado el éxodo que, según diversos cálculos, han emprendido alrededor de 3.7 millones de personas quienes, vía terrestre, se han desplazado a países sudamericanos tales como los limítrofes Brasil y Colombia, lo mismo que a otras naciones del área, como Ecuador y Perú.
Además de la represión antiopositora por parte del régimen madurista, los migrantes denuncian, entre otros factores causantes del éxodo, la masiva escasez de alimentos básicos y medicinas, el marcadamente bajo poder adquisitivo de los salarios, la constante violación a los derechos humanos, y la generalizada falta de oportunidades.
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