La compañía Essity y la organización Nosotras Women Connecting presentaron el primer informe sobre salud menstrual denominado “Diagnóstico sobre el estado de la salud y equidad menstrual en Costa Rica”, realizado en junio de este año.
En el se indica que un 73% de las mujeres ha experimentado dificultades económicas para adquirir los productos necesarios para vivir su ciclo menstrual en condiciones óptimas.
Mientras que un 31% ha tenido que utilizar material improvisado, como papel higiénico y ropa vieja, para simular una toalla sanitaria, lo que afecta el estado anímico, desempeño académico y laboral, sobre todo, de mujeres jóvenes que viven en zonas rurales y son de bajos recursos.
El estudio se basó en 631 entrevistas, realizadas a mujeres de entre 12 a 55 años. Donde además, se tomó en cuenta población femenina de diferentes partes del país y distintas condiciones socioeconómicas.
Dicho informe tiene como objetivo diseñar mejores políticas públicas al respecto.
“En zonas rurales, los efectos se agudizan, un 74% de las jóvenes de estas zonas han experimentado inseguridad menstrual”, señaló Vania Rodríguez, de Shopper Insight Manager para Centroamérica de Essity.
La dignidad deja de ser un derecho y se convierte en un lujo, al ver cómo la falta de acceso compromete no solo la salud física, sino también la emocional y social”, agregó Rodríguez.
Aproximadamente 1. 800 millones de mujeres mestrúan al mes, muchas bajo condiciones desiguales, que generan entre otros efectos negativos, inseguridad en la población femenina.
“Tenemos cinco pilares, acceso a productos, agua limpia y saneamiento, diagnóstico y tratamiento, entornos libres de tabúes e información confiable. No se trata solo de menstruación, se trata de todo el ciclo menstrual”, resaltó Alegra Pulido, directora de Comunicación de Essity.
Las empresas que responsables del estudio también destacaron la importancia de involucrar, educar e informar a los hombres en el tema de salud menstrual y así fomentar que sean más comprensivos y empáticos al respecto.
“Son hermanos, padres, en fin parte de la familia. Al normalizar el tema con ellos, ayudamos a que las mismas mujeres vivan su ciclo menstrual con menos vergüenza y más naturalidad resaltó Marysela Zamora, del movimiento Nosotras Women Connecting.
