Aarón Chinchilla EP. | Datos brindados por las autoridades del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT), en conjunto con la Policía de Tránsito, señalan que, en lo que va del 2018, 16 de cada 100 conductores dieron positivo en pruebas de espiración de aire (alcoholemia).
Según trascendió, de enero al 31 de octubre del año en curso, 1.778 conductores fueron remitidos al Ministerio Público para enfrentar una causa penal por conducir en estado de ebriedad. De esos casos, 282 fueron multados con ¢312.298,73 y acumularon 6 puntos en su licencia de conducir, mientras que 352 registraron alcohol en su cuerpo, pero con niveles tan bajos que no aplicaba una sanción económica.
Por otra parte, 70 conductores se negaron a realizar la prueba de espiración de aire, con lo que se acreditaron la misma multa y la misma acumulación de puntos como si hubiesen dado positivo, lo que los obligará a realizar un curso de sensibilización y reeducación vial, para poder renovar la licencia de conducir.
No obstante, el 2018 registra un muerto más que el 2017 vinculado a alcohol al volante.
“Tenemos menos pruebas positivas este año que en el 2017, pero en este 2018 ya sumamos 19 decesos, uno más que los registrados hasta octubre de 2017. No queremos que esta cifra suba mucho más, de ahí que estaremos intensificando las labores de control en carretera, de día, noche y madrugada”, manifestó el Director de la Policía de Tránsito, German Marín Sandí.
El funcionario mencionó que, a pesar que las campañas han impactado en la sociedad, es “lamentable que las personas insistan en conducir en estos estados”.
“Es un problema social y de salud pública. Cuando alguien conduce en estado de incapacidad, como lo es bajo los efectos del alcohol, la persona no sólo se arriesga él, sino a inocentes que pueden ser víctimas de una consecuencia de ese estado etílico. Más preocupante es saber que muchas veces los familiares y amigos ven a la persona en mal estado y no sólo le ríen la gracia, sino que se suben al vehículo con esa persona y es ahí, en la falta de censura y de acción del círculo íntimo del infractor, donde se va consolidando como normal esta conducta”, aseveró el jerarca.


