El cuestionado ex ministro de Transporte salió corriendo a presentar unas denuncias ante la fiscalía, cuando el fuego ardía bajo las plantas de sus pies, y cuando ya el gobierno sabía que los medios de comunicación tenían la información en su poder y se disponían a darla a conocer al país. Sólo entonces el gobierno “se dio cuenta” de que se estaban robando a mansalva la plata, eso sí protegidos y justificados los malhechores por lo visto por la “urgencia patriótica”.
Ahora resulta que la bendita trocha fue construida a la carrera, sin planos, sin estudios de impacto ambiental, sin controles para evitar los graves actos de corrupción denunciados, etcétera, etcétera, ante la urgencia de “la defensa de la soberanía nacional e integridad territorial como consecuencia de los actos realizados por Nicaragua en la zona fronteriza norte”.
Es como si el Gobierno de los Estados Unidos hubiera afirmado que el ataque sorpresivo y artero del imperio nipón a la base naval de Pearl Harbor, justificaba cualquier desaguisado o corrupción en la reanimación de la industria militar estadounidense.
Se entiende más bien en la historia de las naciones que cuando un país se siente agredido y amenazado, el Gobierno se coloca al frente la nación y con ejemplo moral y responsable galvaniza la unidad nacional por encima de clases o de partidos.
Pero no, este gobierno seguramente piensa que somos un pueblo de tontos y de borregos, para atreverse a pagar un campo pagado con la posición oficial sobre lo que viene ocurriendo en la zona norte. Leánlo por favor y digánme qué sienten.
Al final como consuelo el Gobierno dice que comparte la “molestia y el repudio prevaleciente ante los posibles actos de corrupción denunciados por el propio Gobierno”.
¡Qué cinismo! El cuestionado ex ministro de Transporte salió corriendo a presentar unas denuncias ante la fiscalía, cuando el fuego ardía bajo las plantas de sus pies, y cuando ya el gobierno sabía que los medios de comunicación tenían la información en su poder y se disponían a darla a conocer al país. Sólo entonces el gobierno “se dio cuenta” de que se estaban robando a mansalva la plata, eso sí protegidos y justificados los malhechores por lo visto por la “urgencia patriótica”.
Esa falta de respeto a la inteligencia y capacidad de discernimiento del pueblo, sólo es posible llevarla a cabo si se tiene una idea muy pobre y vil de las mismas personas que con sus votos te llevaron al poder.
Y para más escarnio, el Gobierno y su poderoso “ministro de comunicación” Francisco Chacón, arranca con la deleznable campaña con la presidenta de viaje, sonriente a su llegada a Roma para verse con el Papa, y recibida por otro amigo sonriente, el exdiputado Sánchez, primísimo de los Arias, coautor del Memorándum del Miedo, compañero de causa de la entonces vicepresidenta Chinchilla, y hoy premiado por los valiosos servicios prestados a la patria amenazada en ese entonces por los subversivos opositores al TLC, con la embajada ante el Vaticano.

