George Rodríguez EP. La quema de llantas, el viernes, en el acceso principal a la sede de la Embajada de Estados Unidos en Honduras es inaceptable, aseguró la representación diplomática, en una declaración.
Funcionarios de la embajada trabajan con autoridades hondureñas para lograr el enjuiciamiento de los responsables, señaló, en el texto emitido, en español, la noche del viernes.
“Los actos de violencia que ocurrieron hoy en la Embajada de los Estados Unidos en Honduras son inaceptables”, planteó, en la enérgica declaración de cuatro párrafos, y advirtió que “estamos trabajando de cerca con las autoridades hondureñas para llevar a los responsables ante la justicia”.
Las actividades consulares habituales de la representación están suspendidas, solamente llevándose a cabo la atención a ciudadanos estadounidenses quienes enfrenten alguna emergencia, informó, en la declaración difundida en la red social Facebook.
“Debido a los daños causados por estos criminales, la Sección Consular debe cancelar todas las citas de visas y servicios rutinarios para ciudadanos estadounidenses del 3 al 7 de junio de 2019, y no puede agenda nuevas citas”, explicó, además de informar que “brindaremos servicios a ciudadanos estadounidenses en situaciones de emergencia”.
La colaboración intergubernamental se mantendrá, en los campos en los que viene desarrollándose, aclaró la embajada.
“El gobierno de los Estados Unidos valora nuestra fuerte relación con el Gobierno de Honduras, que ha llevado a logros importantes en el combate contra el narcotráfico y el crimen transnacional, entre otros”, expresó, para precisar que “seguiremos colaborando en temas de seguridad, desarrollo económico, fortalecimiento de instituciones y la lucha contra la corrupción”.
La representación diplomática reiteró la exhortación que formuló, un día antes, en el sentido de que la población no actúe con violencia.
“Reiteramos nuestro llamado a todos los hondureños a que se abstengan de actos de violencia, resuelvan sus diferencias de forma pacífica y trabajen juntos para construir un mejor futuro para todos los ciudadanos de este país”, señaló.
La embajada aludió así a las manifestaciones que, desde el inicio de mayo, vienen realizando, principalmente maestros, estudiantes y médicos, para exigir la derogación de dos decretos presidenciales referidos a la enseñanza y la salud públicas.
Las protestas han derivado en choques entre manifestantes y efectivos policiales, con saldo de decenas de detenidos, y, según organizaciones de sociedad civil, también de desaparecidos.
Se trata de los decretos de la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM) –PCM 026 y 027- que, de acuerdo con lo denunciado por sindicatos magisteriales y de salud, lo mismo que por organizaciones estudiantiles y de otros sectores, apuntan a la eventual privatización de los servicios públicos educativos y de salud, y a despidos masivos.
De acuerdo con el contenido de cada disposición, se trata de implementar, en cada caso, un plan integral que favorezca el fortalecimiento institucional.
El PCM 026 se refiere al sector salud, y, entre otros contenidos, plantea la creación de la Comisión especial para la Transformación del Sistema Nacional de Salud, mientras que el PCM 027 establece la creación de la Comisión de Transformación de la Secretaría de Educación.
Los decretos se apoyan en lo que en ellos se describe como el precario estado de los servicios públicos en ambas áreas.
Las manifestaciones vienen realizándose, desde el 5 de mayo, en diferentes puntos de Tegucigalpa, la capital nacional –incluida la zona del Aeropuerto Internacional Toncontín, en el sur capitalino-, y en otras ciudades, entre ellas San Pedro Sula, el principal centro industrial maquilador textil del país, a unos 250 kilómetros al noroeste de la capital.
Los incidentes del viernes se enmarcaron en el paro laboral de 48 horas llevado a cabo por sindicatos de magisteriales y de salud, medida de fuerza apoyada por otros sectores de la sociedad civil, incluido el estudiantil.
La quema de llantas ocurrida en la sede diplomática, ubicada en la Avenida La Paz, en el sector oriental de Tegucigalpa, tiene un antecedente que data de tres décadas.
Avanzada la noche del 6 de abril de 1988, manifestantes prendieron fuego, en el mismo sector capitalino, al anexo de la antigua estructura diplomática, ubicado al otro lado de la avenida, instalación que alojaba al consulado general estadounidense.
Aproximadamente mil quinientas personas protestaron, así, contra la extradición, a Estados Unidos, del jefe narcotraficante Juan Ramón Matta Ballesteros, a quien sectores empobrecidos de la población consideraban un benefactor.
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