La diputada chavista Kattya Mora Montoya afirmó que el Gobierno de Laura Fernández movería la embajada costarricense en Israel de Tel Aviv hacia Jerusalén.
Así lo aseguró la legisladora de Pueblo Soberano (PPSO) al medio All Israeli News, medio con sede en Jerusalén.
“Ya veremos cómo caminan las relaciones internacionales (…) Tengo entendido que es nuestro deseo volver a tener la embajada de Costa Rica en Jerusalén, reconociéndola como la capital: a la Ciudad Santa”, dijo la diputada-pastora evangélica.
Defensora acérrima de Israel
En un control político previo, la chavista cuestionó a los sectores que llaman “Estado Genocida a Israel” y afirmó que dicha nación “no es un invento contemporáneo”, sino que proviene desde los patriarcas judíos: Abraham, Isaac y Jacob, además de ser un lugar “arqueológica y “espiritual que ninguna propaganda moderna podrá borrar”.
“Mucho antes de cualquier construcción política contemporánea llamada Palestina existía Israel como reino y como identidad histórica. El término Palestina fue impuesto por el emperador romano Adriano en el siglo segundo después de Cristo precisamente para intentar borrar el vínculo judío con judía. Eso no es propaganda, es historia documentada (…) Resulta profundamente peligroso que algunos sectores políticos pretendan presentar a Israel como el gran villano de Medio Oriente mientras relativizan o minimizan los actos terroristas de Hamas, Hezbollah, el régimen radical de Irán y los hutíes de Yemen.
Decisión diplomática
Más allá de lo que diga la legisladora en sus discursos, el tema tiene antecedentes históricos. Costa Rica fue durante años uno de los pocos países del mundo con embajada en Jerusalén.
Sin embargo, en 2006 el gobierno de Óscar Arias decidió trasladarla a Tel Aviv, alineándose con la posición mayoritaria de la comunidad internacional y con las resoluciones impulsadas en el seno de las Naciones Unidas. La decisión generó una aireada reacción de las naciones árabes, que cortaron lazos diplomáticos con nuestro país.
“Es hora de rectificar un error histórico que nos daña a nivel internacional y nos priva de casi cualquier forma de amistad con el mundo árabe, y más ampliamente con la civilización islámica a la que pertenece la sexta parte de la humanidad”, aseguró Arias en su justificación.
En caso de que se revierta la decisión y Costa Rica regrese la embajada a Jerusalén, habría implicaciones geopolíticas: Se estaría reconociendo que la “Ciudad Santa” es la capital israelí y no un territorio en disputa.
Asimismo, la medida podría generar tensiones diplomáticas, comerciales y económicas con con naciones árabes, las cuales consideran que Jerusalén (Al-Quds en árabe) es la capital de Palestina. A todo ello, suma un alejamiento de la tradicional posición costarricense de respaldo al derecho internacional y a las resoluciones multilaterales sobre el conflicto de Medio Oriente.
La propuesta surge además en un momento particularmente complejo. La guerra en Gaza y la creciente polarización internacional sobre el conflicto israelí-palestino han convertido cualquier decisión relacionada con Jerusalén en un asunto de alta sensibilidad diplomática.

