George Rodríguez EP. Costa Rica impulsará, en la XXVI Cumbre Iberoamericana, entre otros temas, la elaboración de una respuesta multilateral para atender el fenómeno migratorio, dijo, en declaraciones difundidas este miércoles, el presidente costarricense, Carlos Alvarado.
“Aprovechamos este foro con el fin de impulsar una respuesta multilateral para la atención del fenómeno migratorio, siendo conscientes de que tenemos una corresponsabilidad ante esta situación”, indicó el presidente, citado en un comunicado de la Cancillería de Costa Rica.
La representación nacional en la reunión –Alvarado y la vicepresidenta y canciller, Epsy Campbell- subrayará la necesidad de contar la cooperación internacional para la promoción de políticas migratorias que prioricen la protección de los derechos de los migrantes, señaló.
“Costa Rica enfatizará en la necesidad de una respuesta de la cooperación internacional, sustentada en una visión compartida y solidaria, para generar políticas integrales en materia migratoria, que se basen en el reconocimiento y en la protección de los derechos humanos”, precisó el mandatario, según la cancillería.
La agenda que, en esta materia, Costa Rica presentará en el encuentro de jefes de Estado y de gobierno, apunta a la realización de un debate que establezca claramente lo mismo los retos que las oportunidades planteados por la migración a nivel global, de acuerdo con la información oficial.
La reunión de gobernantes, cuya etapa de trabajo preparatorio técnico está en desarrollo, se jefes de Estado y de llevará a cabo los días 15 y 16 de noviembre en la ciudad de Antigua, a unos 45 kilómetros al suroeste de la capital de Guatemala, previéndose la participación de una veintena de jefes de Estado y de gobierno así como unos cuarenta altos funcionarios de organismos internacionales.
Guatemala es parte de la compleja ruta que miles de migrantes centroamericanos –principalmente hondureños, y también salvadoreños- siguen, hace un mes, rumbo a Estados Unidos.
Inicialmente denominada la Caminata del Migrante –que incluye a mujeres, algunas embarazadas, y niños-, la marcha salió el 13 de octubre de la noroccidental ciudad de San Pedro Sula –el centro industrial maquilador textil de Honduras- rumbo a Estados Unidos.
Los participantes en la marcha huyen de la violencia y la falta de oportunidades que afectan a Honduras, país que, junto con El Salvador y Guatemala, integra el Triángulo Norte de Centroamérica –una de las regiones más inseguras, a nivel mundial-.
Al grupo original se han sumado por lo menos dos contingentes salvadoreños, que también avanzan, ahora por territorio mexicano, hacia Estados Unidos.
Los caminantes –algunos de los cuales han llegado a la zona de la frontera terrestre de 3,155 kilómetros entre México y estados Unidos- han avanzado no obstante la actitud hostil del presidente estadounidense, Donald Trump, hacia los participantes en la caminata.
Trump sostiene que la marcha constituye un riesgo para la seguridad ya que entre los caminantes figuran delincuentes.
Habiendo advertido reiteradamente que no permitirá el ingreso de los migrantes centroamericanos, Trump ordenó el desplazamiento de unos siete mil efectivos militares hacia diferentes puntos de la Frontera Sur estadounidense –el límite terrestre de 3,155 kilómetros con México-.
Más recientemente, el mandatario emitió, el 9 de noviembre, una Proclama, mediante la cual aplica drásticas limitaciones a la inmigración indocumentada y a las solicitudes de asilo.
La Proclama Presidencial que Atiende la Migración Masiva Por la Frontera Sur de Estados Unidos (Presidential Proclamation Addressing Mass Migration Through the Southern Border of the United States) incluye “suspensión y limitación de ingreso”, temporalmente, indicó Trump, en el extenso documento dado a conocer por la Casa Blanca.



