George Rodríguez EP. La opositora Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia denunció, este miércoles, el secuestro del dirigente campesino nicaragüense Lener Fonseca, integrante de esa agrupación.
“Condenamos el secuestro de nuestro hermano, integrante de la Alianza Cívica y líder del Movimiento Campesino Lener Fonseca, hecho perpetrado el día de hoy en Managua por parte de efectivos de la Policía Nacional”, indicó la organización opositora, en un breve comunicado.
La captura de Fonseca se suma a las detenciones de otros dirigentes del sector campesino opositor, tales como Medardo Mairena –también integrante de la alianza- y Pedro Mena, señaló, en el texto de tres párrafos.
“Al igual que Medardo y Pedro, a Lener lo apresan por ser líder campesino que defiende los derechos humanos de sus comunidades”, planteó la organización, y agregó que “Lener Fonseca es otro preso político de este régimen, exigimos su liberación”, para exigir “no más judicialización y criminalización de la protesta cívica y pacífica”.
La alianza exigió, asimismo, la puesta en libertad de los centenares de personas detenidas por razones políticas.
“Exigimos al estado de Nicaragua la liberación de Lener y de todos y todas los y las presos y presas políticas”, expresó la alianza, agregó, en nombre de los “centenares de presos políticos de este régimen”, que “demandamos su liberación y la protección de su dignidad”.
La alianza emitió el comunicado en el marco de la violenta crisis sociopolítica estallada el 18 de abril, a causa de un decreto presidencial que apuntaba a reformar el sistema de pensiones del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS).
El retiro, días después, del decreto, determinó que la masiva protesta popular en desarrollo se enfocase en la actual exigencia de que Ortega y Murillo renuncien a sus respectivos cargos, pero la respuesta de la pareja gubernamental ha consistido en intensificar la represión tanto policial como parapolicial.
La dramática situación también ha causado daño de consideración a la economía nacional, lo que, según diversos cálculos, incluye el cierre de un alto número de medianas y pequeñas empresas, y la consecuente pérdida de cientos de miles de empleos.
Asimismo, ha determinado que miles de nicaragüenses emigren, principalmente hacia la vecina Costa Rica -donde más de veinte mil personas han solicitado refugio-.


