Geovanny Jiménez | EP. A tan solo 4 minutos del primer tiempo, ya Costa Rica iba ganando con un tempranero gol. Durante gran trámite del partido se dedicó a administrar el gol mientras México no empujaba lo suficiente para inquietar seriamente la defensa tica.
Al final del primer tiempo, incluso, la sele tica pudo bailar a su ritmo y así llegó, inevitable, el segundo gol, un autogol ante un excelente pase de Joel Campbell -quien dirigió una orquesta de baile- y el empuje de Johan Venegas. A este momento todo olía a goleada, a regular los esfuerzos y dejar que los mexicanos se desesperaran. Pero el conformismo caló en los jugadores y aunque se mantuvo la ventaja al final del primer tiempo aquello no olía bien.
En efecto, el segundo tiempo empezó con un equipo convencido de que administrar el balón y tirarse atrás era la fórmula para mantener el marcador, pero el que apuesta a defenderse tarde o temprano termina perdiendo. En este caso, México no perdió la oportunidad concedida y con goles de Geovanny Dos Santos -ante cobertura deficiente del defensa Roy Miller y el portero Esteban Alvarado-, y el “Chicharito” Hernández -que aprovechó un centro bien enfocado-, pronto ya estaba empatando el marcador en los primeros 10 minutos.
El resto del partido fue de trámite, con algunos arrebatos de un cansado Joel Campbell y otros de la ofensiva mexicana, hasta que ambos equipos terminaron por negociar un empate diplomático que no maltrata ni empodera a ninguno de los dos.
Al inicios del minuto 30 se dio la muestra más evidente del conformismo amistoso de ambos, cuando tanto el técnico Miguel Herrera -mexicano- como Pablo Wanchope -costarricense-, hicieron cambios en bloque de hasta 3 y 4 jugadores. En el caso costarricense al parecer un interesante ensayo por pasar de un sistema de línea de 4 a otro de línea de 5 en defensa, que le permite al equipo tener más o menos posibilidades de ataque. Por otra parte el probar jugadores como Deiver Vega y Elías Aguilar, en armonía con Campbell, parece resultar un experimento interesante en el ataque patrio.
Será el 8 de julio, en el inicio de la Copa de Oro, cuando esta selección de Wanchope demuestra su potencial al enfrentarse a una Jamaica que viene con ritmo -tras participar en la Copa América- y puede sorprender a los nuestros.
En conclusión, el equipo tricolor demuestra presencia y jerarquía, orden y talento, pero tiende a aflojar el paso y conformarse, cuando podría apretar el paso para golear y dar golpes de supremacía importantes. Sin embargo, esa no pareciera la estrategia ni el pensamiento del técnico tico. La Copa de Oro será la prueba verdadera.


