Como los malos hábitos tienden a propagarse al igual que un virus; se ha contaminado el resto del país, y en particular, el área metropolitana de la capital. Seguramente, cuando ya lo disponible en Limón, Puntarenas y Guanacaste no daba abastos a la avaricia de gobernantes inescrupulosos, comenzaron el saqueo de lo sagrado y prohibido.
Mientras que, la Corrupción era en mi provincia alejado de la capital, la prensa nacional no le dio importancia, porque eso “NO ERA UN PROBLEMA NACIONAL” o en peor de los casos, por la gula de los ingresos que generan los campos pagados, facilitados los culposos.
Ahora de repente, algo ha cambiado. Para bien del país. Aunque la carretera “TROCHA DEL RIO SAN JUAN” no ha sido el peor de los manejos de los fondos públicos de los últimos tiempos fue la gota de agua que, derramó la vasija.
Por su parte la Presidenta de la Republica, aislada de la realidad nacional, por sus asesores quienes le aseguran que “todo marcha bien y está bajo control”, tomó la decisión de exculpar a dos de sus Ministros, quienes claramente violaron una Ley, que ella misma como legisladora había promulgado.
Como no había espacio para más agua en la vasija, este chorro de descaro, cayó completamente fuera del tarro, bañando a toda la nación, y de repente se despertaron los padres de la patria, quienes exigen el cumplimiento de las Leyes que promulgan. Sin saberlo, “Le jalaron el rabo a la ternera”
Además, se despertaron, rompiendo sus silencios, las viejas figuras políticas del pasado; entre ellos ex-presidentes y ex-legisladores, quienes por fin se dan cuenta que, en este país, no estamos cumpliendo con las leyes. Por fin, bienvenidos a la realidad de mi pueblo.
Hoy por hoy me siento más Tico que nunca, tanto que me he preocupado por las desigualdades existentes entre el desarrollo de mi provincia y la metrópolis. Perdiendo a veces hasta la esperanza de ver desaparecer esa brecha.
Nunca me imaginaba que la situación se resolvería al revés. En lugar de que nuestro pueblo los alcanzara, en términos de crecimiento socio-económico, ellos retrocederían en el campo moral y ético en la administración de los fondos públicos, para estar junto a nuestro lado, como un sólo país, de costa a costa íntegro en su descomposición social.
Ya no es sólo en Limón, donde el erario público es convertido en piñata de los políticos sino, en todo el país. Como limonense indignado, por lo que he considerado como actos indebidos; me conforta saber que ahora mi país entero está viendo las cosas por los mismos lentes. HOY ME SIENTO MENOS SOLITARIO, DE LO QUE ESTUVE AYER.
Ahora, el problema no es de la Provincia de Limón con la Administración de los Puertos en perjuicio del bien común; la concesión de los Puertos de Puntarenas; la Administración torcida la ZMT en el los litorales Pacifico y Atlántico; el cierre del Depósito Libre de Golfito o los privilegios a las grandes cadenas hoteleras de Guanacaste.
El abuso de poder también incluye una política pública que perpetúa la invisibilidad de las minorías étnicas, culturales y de preferencias sexuales; así como la falta de diversidad en el Gobierno y respeto a los Derechos Humanos de estos ciudadanos.
El mal manejo de los fundos públicos en beneficio de intereses particulares se ha descubierto a lo largo y ancho del territorio nacional. Incluye ahora la construcción de Carreteras nacionales, licitaciones de Recope en San José, la compra de terrenos en el Instituto Nacional de Urbanismo y Vivienda (INVU) y cada día que pasa, sale a luz publica un nuevo caso.
Por su parte, los medios tradicionales de información nacional, aunque quisieran ya no lo pueden ignorar.
El asunto se ha convertido en “un problema nacional de Costa Rica”, donde todos los que aman esta patria tendrán que poner a lado sus diferencias personales, políticas y partidistas; para encontrarle una rápida solución o todos pagaremos consecuencias.
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