George Rodríguez EP. La Policía Nacional de Nicaragua liberó este domingo a la anciana Miriam del Socorro Matus, de 77 años, popularmente conocida como “Doña Coquito”, detenida horas antes durante una acción de la fuerza de seguridad y grupos progubernamentales contra personas quienes se aprestaban a participar en una manifestación pacífica opositora.
Matus, una persona de escasos recursos, se ha destacado porque vende agua helada a los participantes en las masivas manifestaciones antigubernamentales, en las que, además participa.
Doña Coquito relató, a medios locales, tras su puesta en libertad, que fue maltratada por agentes policiales, al momento del arresto, no así en el centro de detención conocido como El Chipote -instalación donde los reclusos son mantenidos en condiciones infrahumanas y torturados-, al que fue conducida.
“Los que me trataron mal fueron esos que andan esas cosas plásticas, me agarraron del cuello y me tiraron a la tina de la camioneta de la policía. Yo oí que uno le decía: ‘no la agarrés así’. Pero el otro dijo: ‘Qué? Esta vieja tal por cual no merece consideración’. Si no estábamos en marcha, estábamos esperando a ver de dónde salía la marcha”, indicó.
La mujer aludió así al equipo de protección usado por los agentes policiales antidisturbios.
“Esa es la vieja vandálica”, dijo, además, el agente, según el testimonio de la víctima.
Sin embargo, en El Chipote, la situación no implicó maltrato, aseguró.
“Mire abuelita: la vamos a ir a dejar a su casa. No ande en esto. Usted ya no está para eso”, le indicó un funcionario del centro de detención, no obstante lo cual Doña Coquito aseguró que “voy a continuar. Esta es mi lucha”.
En el contexto de las declaraciones a los medios, la opositora dirigió un mensaje al presidente nicaragüense, Daniel Ortega, a quien planteó que cese la represión.
“Ya basta don Daniel. A ellos (los manifestantes progubernamentales) no se les perturba cuando hacen sus marchas”, expresó.
La detención y puesta en libertad de Matus se enmarcaron en la violenta crisis sociopolítica que hace más de cinco meses convulsiona a Nicaragua, con saldo, hasta ahora, de por lo menos 500 víctimas fatales, miles de detenidos, heridos, y desaparecidos, daño masivo a la economía nacional, y la emigración de decenas de miles de personas –la mayoría, a la vecina Costa Rica-.
Las masivas manifestaciones en apoyo a la exigencia de que Ortega y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, renuncien, son reprimidas por agentes policiales –principalmente, antidisturbios- y grupos parapoliciales.
