George Rodríguez EP. Dos altos funcionarios del Departamento de Estado de Estados Unidos se reunieron con el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, informaron, este jueves, la Embajada de Estados Unidos en Nicaragua y medios de comunicación locales.
Michael McKinley, asesor principal del secretario de Estado, Mike Pompeo, y Julie Chung, subsecretaria principal de la Oficina del Hemisferio Occidental, expresaron, durante sus reuniones multisectoriales nicaragüenses, el apoyo estadounidense a la búsqueda de solución a la presente crisis nacional, indicó la representación diplomática, en un escueto comunicado.
McKinley y Chung “Visitaron Nicaragua los días 23 y 24 de enero con el propósito de recalcar el continuo apoyo de los Estados Unidos a los esfuerzos por encontrar una solución pacífica a la crisis en Nicaragua, el retorno a la democracia y la protección de los derechos humanos”, según la información contenida en ocho líneas de texto.
En el marco de su breve estadía en Managua, la capital nacional, tuvieron encuentros, además de Ortega, con dirigentes de diversos sectores nicaragüenses, de acuerdo con la información oficial.
“Durante su visita, se reunieron con un diverso grupo de nicaragüenses, incluyendo representantes de la Iglesia Católica, empresarios, organizaciones de la sociedad civil y funcionarios del gobierno, incluyendo el Presidente Ortega”, agregó.
Por su parte, El Nuevo Diario (END), informó que se desconoce la agenda abordada por McKinley y Chung, con Ortega, durante el encuentro llevado a cabo la noche del miércoles.
Nicaragua es, desde el 18 de abril, escenario de una violenta crisis sociopolítica que presenta, hasta ahora, saldo de centenares de víctimas fatales, miles de detenidos, heridos, y desaparecidos, además de daño general a la economía nacional, y la emigración de decenas de miles de personas –principalmente a la limítrofe Costa Rica, donde más de veinte mil nicaragüenses han solicitado refugio-.
Las manifestaciones masivas, en apoyo a la exigencia de renuncia por parte de Ortega, lo mismo que de su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, y cualquier otra expresión de oposición, han sido objeto de fuerte represión por parte de agentes policiales –principalmente, antidisturbios- y grupos progubernamentales armados, actuando en conjunto.
La represión antiopositora, que se lleva a cabo lo mismo masivamente, contra marchas callejeras y otras actividades públicas, que selectivamente, mediante detenciones y ajusticiamientos de opositores quienes son blanco de búsqueda individual, se ha centrado, más frecuentemente, en medios de comunicación y periodistas independientes así como en organizaciones defensoras de los derechos humanos.

