George Rodríguez EP. La activista de derechos humanos Ana Quirós, expulsada, el lunes, de Nicaragua, formuló este martes, un llamado a los nicaragüenses a que, en unidad, trabajen por la democracia en ese país.
Quirós, nacida en Costa Rica y naturalizada en Nicaragua, dijo, en conferencia de prensa en San José, la capital costarricense, que, aun fuera de su país adoptivo, se esforzará por lograr esa meta.
En Nicaragua, “lo que necesitamos seguir haciendo y seguir trabajando es por la unidad, por la unidad de todos los y las nicaragüenses que queremos un país mejor que queremos vivir en libertad, que queremos vivir en democracia, y no tener temor de que, cualquier día, nos detengan, nos secuestren, nos desaparezcan, o nos asesinen, o –como en mi caso- nos expulsen”, planteó, en el diálogo con periodistas llevado cabo en la sede de la Fundación Arias para la Paz y el Progreso Humano.
La tarea es compleja, pero es necesario llevarla a cabo, aseguró Quirós, cuya nacionalidad nicaragüense le fue retirada antes de hacerse efectiva su expulsión.
“Tenemos que seguir trabajando en la unidad”, expresó, para advertir que “no es una tarea fácil, pero lo vamos a seguir haciendo”.
La activista declaró que integra una de las principales organizaciones opositoras nicaragüenses.
“Pertenezco a la Unidad Nacional Azul y Blanco, y, desde aquí, voy a seguir perteneciendo, y voy a seguir trabajando por la unidad nacional, junto con mis hermanas y con mis hermanos, aquí”, señaló.
Quirós, defensora de los derechos humanos –en particular los derechos de las mujeres- y experta en salud pública, relató que recibió, el fin de semana, una citación, para la mañana del lunes, por parte de la Dirección General de Migración y Extranjería (DGME).
También dijo que la citación no indicaba la razón de la medida, y que, una vez en la sede de la DGME fue detenida, esposada, y ubicada en una celda junto con otras detenidas, sin que se le informase la razón del arresto, no obstante sus reiteradas preguntas en ese sentido.
Indicó que no recibió maltrato físico, aunque en algún momento un agente de la DGME la empujó, y en general el personal de esa institución le hablaba agresivamente.
Al referirse a las detenciones de personas opositoras, informó que “hay (…), alrededor de 570 hombres detenidos, la mayoría de ellos, sin ningún juicio en marcha”, y en alusión a su detención, relató que “las compañeras (…) con las que compartí la celda, tienen entre veinte y veinticinco días de estar detenidas, desaparecidas, secuestradas, sin que, hasta el momento, se les haya abierto causa. Es decir, tienen, al menos, 18 días de ilegalidad”.
Respecto a su naturalización como nicaragüense, dijo cumplió hace dos décadas el trámite.
“Yo tengo casi cuarenta años de vivir en Nicaragua, tengo 21 años de ser nicaragüense, y todavía más años de estar comprometida con la democracia, con los derechos humanos, con la libertad, con la justicia en Nicaragua”, subrayó.
De padres mexicanos, Quirós nació en Costa Rica, y, a la edad de quince años, llegó a Nicaragua, donde ha residido aproximadamente cuatro décadas.
Defensora de los derechos humanos, en particular de las mujeres, y experta en salud pública, Quirós dirige, en Nicaragua, el no gubernamental Centro de Información y Servicios de Asesoría en Salud (Cisas).
La activista fue herida durante la represión gubernamental contra una de las primeras manifestaciones opositoras en el marco de la violenta crisis sociopolítica que, desde abril, afecta a ese país centroamericano.
Estallada el 18 de abril, la crisis nicaragüense presenta, hasta ahora, saldo de por lo menos 545 víctimas fatales, miles de detenidos, heridos, y desaparecidos, además de daño general a la economía nacional, y la emigración de decenas de miles de personas –principalmente a la limítrofe Costa Rica, donde más de veinte mil nicaragüenses han solicitado refugio-.
Las manifestaciones masivas, en apoyo a la exigencia de renuncia por parte del presidente nicaragüense, Daniel Ortega, lo mismo que de su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, son reprimidas por agentes policiales –principalmente antidisturbios- y grupos progubernamentales armados, en general, actuando conjuntamente.
La represión antiopositora se lleva a cabo lo mismo masivamente, contra marchas callejeras y otras actividades públicas, que selectivamente, mediante detenciones y ajusticiamientos de opositores quienes son blanco de búsqueda individual.


