Esta es una historia rara, sobre la operación de una empresa en medio de conflictos, violencia y ambición, que ha dejado de lado a la institucionalidad, pese a que es gracias al uso de la misma institucionalidad es que Busetas Heredianas sigue, extrañamente, operando.
Echemos un vistazo rápido aal 7 de setiembre del 2021, cuando los medios de comunicación dieron a conocer que el Tribunal Penal de Heredia había condenado a cuatro hombres por atentar contra la vida de Minor Garita Soto, socio de la empresa Busetas Heredianas.
Los sentenciados eran Óscar Ramírez (una pena de 18 años); Luis Humberto Reyes Guerrero (16 años), y Rodrigo Mora Ruiz y Ronald Chacón Jiménez (cada uno 15 años) todos por el delito de tentativa de homicidio calificado.
Una semana antes, el 29 de agosto, un grupo de hombres fuertemente armados entró al plantel de Busetas Heredianas en Heredia, y en medio de la trifulca, resultaron tres hombres heridos.
El OIJ sospechó que se debía al mismo problema que llevó a Ramírez a la cárcel, sin embargo, las informaciones dejaron de circular.
Casi dos años después de esa sentencia y cinco años luego que Aresep les revocara el permiso, la empresa Busetas Heredianas sigue operando a punta de recursos legales y de trucos jurídicos, pese a que en una medida final, antes de ser encarcelado, Ramírez, quien había sido el presidente de Busetas Heredianas, tomó la decisión de sacar 15 unidades de la empresa, con lo que dejó la operación prácticamente sin capacidad de cumplir con los requerimientos para transportar a los usuarios entre Heredia y San José.
Las broncas entre los socios de Busetas Heredianas vienen desde principios de la década pasada, pero empeoraron, como apuntamos antes, dramáticamente, cuando en el 2018 la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep) canceló la concesión que operaba la compañía.
Busetas Heredianas S.A. estaba contra las cuerdas y prácticamente era un hecho que llegaba a su última carrera en la prestación del servicio de la ruta 400B Heredia -San José luego de comprobarse serios incumplimientos en las condiciones operativas, concretamente al negarse a transportar a la población adulta mayor y luego se han comprobado nuevas y diversas irregularidades, como usar buses cuya vida útil ya feneció o bien, por no andar papeles al día.
Pese a la orden de la Aresep, y a que el Consejo de Transporte Público también acordó eliminar el permiso, la empresa Busetas Heredianas se ha venido agarrando de recursos legales para darle vida a su operación, sin embargo, su capacidad de trabajo también se ha visto afectada, pasando de 48 autobuses a solo 25 unidades, sin ningún tipo de justificación ante las autoridades correspondientes.
De hecho, entre las molestias de los usuarios resalta el hecho de que las frecuencias horarias de la flota han caído notablemente, ya no tienen la misma capacidad que años atrás.
En el caso de esta empresa, con más de 40 años de operar en el mercado, ha estado marcado por las pugnas entre los socios por mantener el control y administración de la operación del servicio.


Alonso Mejía.