
Alonso Mejía. El exdirector del FMI Dominique Strauss-Kahn, quien es juzgado en Francia por el delito de proxenetismo, negó este martes ante el tribunal que hubiera cometido crimen alguno, y que “ignoraba” que fueran prostitutas las mujeres que participaban en fiestas organizadas por su círculo de amigos.
Strauss-Kahn junto con otros 13 imputados enfrenta una acusación por proxenetismo agravado en el juicio del “Carlton de Lille” y sobre el pende una pena de 10 años de cárcel y 1,5 millones de euros de multa.
Visiblemente tenso y vestido de traje oscuro y corbata clara, “DSK”, como se le llama al que fuera uno de los hombres más poderosos del mundo, inició el martes tres días de audiencia ante un tribunal de Lille (norte de Francia).
DSK reiteró que ignoraba que las mujeres que participaban en las fiestas libertinas fueran prostitutas. “Eso no me gusta, lo que me gusta es la fiesta”, dijo, negando que hubiera desempeñado el papel de “organizador” de dichas fiestas.
El tribunal leyó poco antes una carta que él entregó durante la instrucción a los expertos en psiquiatría encargados de analizar su personalidad.
Strauss -Kahn ha sostenido que se trataba de fiestas libertinas donde se reunían a adultos que así lo consentían. Las mujeres participantes, por su parte, dijeron durante la investigación que las relaciones sexuales se asemejaban a una “carnicería”.
Mounia, una exprostituta y demandante en el proceso, afirmó en el juicio que nunca habló de dinero con Strauss-Kahn durante una velada en un hotel de París, donde fue invitada por el empresario David Roquet, que la había reclutado para DSK, buscando de esa forma ganarse la simpatía del político.
Roquet declaró ante el tribunal que en ningún momento DSK supo la profesión de las “chicas cultas y elegantes” que se le presentaban.
Mounia a su vez describió una relación sexual “brutal, pero consentida” con DSK. “Su sonrisa me marcó del principio al fin. Parecía contento de lo que hacía”, dijo la mujer.
Según la acusación, Dominique Strauss-Kahn no pagó probablemente nunca a una prostituta en esas fiestas organizadas por su círculo de amigos, del que formaban parte, además de David Roquet, otro empresario, Fabrice Paszkowski, y un policía, Jean-Christophe Lagarde.
La principal sospecha contra el exdirector del FMI es haber sido el organizador en las orgías, realizadas en el norte de Francia, en París y en Washington, sede del FMI, donde se organizaron tres viajes de mujeres cuando él dirigía la institución.
Sus abogados denuncian que es acusado en base a una interpretación abusiva del derecho y por motivaciones “políticas, ideológicas y morales”.
Durante la llegada de Strauss-Kahn al tribunal el martes por la mañana, tres mujeres del movimiento Femen con los pechos desnudos y la espalda pintadas con consignas contra la prostitución y el proxenetismo se abalanzaron sobre su automóvil.
Las tres militantes fueron detenidas por los policías que después de tirarlas al suelo las esposaron.

