George Rodríguez EP. Su histórica defensa de la paz marca el compromiso de Costa Rica con la solución diplomática de la crisis humanitaria y política que afecta a Venezuela, aseguró, este martes, el canciller costarricense, Manuel Ventura.
Ello implica el rechazo de Costa Rica a la opción militar como salida a esa dramática situación, agregó Ventura, durante la reunión que desarrolló con los jefes de los bloques parlamentarios en la Asamblea Legislativa –parlamento unicameral- costarricense, citado en un comunicado de la cancillería.
“El ministro Ventura hizo mención a la defensa histórica de la paz, la democracia y los derechos humanos y su irrevocable compromiso con los mecanismos de solución pacífica de los conflictos, la diplomacia, las herramientas del derecho internacional y el multilateralismo para resolver la crisis en Venezuela”, de acuerdo con la información oficial.
Al respecto, el titular de la cancillería del país centroamericano –nación que abolió, hace siete décadas, su ejército- presentó, a los parlamentarios, los componentes de la política exterior costarricense.
El jerarca gubernamental realizó “una amplia exposición sobre la visión de Costa Rica en torno a la crisis en Venezuela y ratificó los ejes de la política exterior que llevan a reafirmar el absoluto rechazo a cualquier opción de intervención militar en el país suramericano”, relató la cancillería.
La presentación del ministro incluyó la visión del impacto regional de la crisis en la caribeña nació sudamericana, específicamente en Nicaragua, agregó.
El funcionario también abordó la violenta crisis sociopolítica que hace más de 10 meses golpea a Nicaragua, y la incidencia de la dramática situación de ese país centroamericano en la limítrofe Costa Rica.
“En su análisis, el canciller Ventura también hizo referencia al impacto de la crisis de Venezuela en el entorno regional y, en particular, sobre Nicaragua. Y, a la vez, de la crisis en Nicaragua sobre nuestro país”, señaló el ministerio.
Venezuela registra, hace años, una crisis socioeconómica, política, y de seguridad que ha generado el éxodo que, de acuerdo con diversos cálculos, han emprendido alrededor de 3.4 millones de personas quienes, vía terrestre, se han desplazado a países sudamericanos tales como los limítrofes Brasil y Colombia, lo mismo que a otras naciones del área, tales como Ecuador Perú.
Además de la represión antiopositora por parte del régimen madurista, los migrantes denuncian, entre otros factores causantes del éxodo, la masiva escasez de alimentos básicos y medicinas, el marcadamente bajo poder adquisitivo de los salarios, y la generalizada falta de oportunidades.
En el caso de Nicaragua, la situación, estallada el 18 de abril, ha cobrado centenares de vidas, generado miles de heridos, detenidos, y desaparecidos, dañado en gran escala a la economía nacional, y determinado que decenas de miles de nicaragüenses emigren, principalmente hacia la limítrofe Costa Rica -donde más de veinte mil personas han solicitado refugio-.
La represión policial y parapolicial antiopositora ha pasado de ser masiva -contra actividades opositoras públicas-, a constituirse en principalmente selectiva -mediante la captura y la desaparición de opositores quienes son blanco de búsqueda individual-.
Medios de comunicación y periodistas independientes y organizaciones no gubernamentales –particularmente las defensoras de los derechos humanos- han sido objetivos recientes de esa modalidad represiva.
Los gobiernos respectivamente presididos por Nicolás Maduro (Venezuela) y Daniel Ortega (Nicaragua) son permanentemente objeto de condena, lo mismo de sectores nacionales que de la comunidad internacional, contexto en el cual son definidos como dictaduras.

