George Rodríguez EP. La mayoría de los hondureños integrantes de la Caravana Migrante 15 de Enero logró cruzar la frontera entre Honduras y Guatemala, en su avance al norte, hacia México y Estados Unidos, de acuerdo con versiones periodísticas difundidas este miércoles.
Se trata de unas setecientas personas indocumentadas, de las aproximadamente mil –incluidos niños y mujeres, algunas de ellas cargando a bebés- quienes salieron, al inicio de esta semana, desde una estación de autobuses en la noroccidental ciudad hondureña de San Pedro Sula, el principal centro maquilador textil del país, a unos 250 kilómetros al noroeste de Tegucigalpa, la capital nacional, según las mismas fuentes.
Cuando el contingente llegó a la cercana localidad de Agua Caliente, limítrofe con Guatemala, su avance fue inicialmente impedido por un contingente policial guatemalteco –aproximadamente 150 agentes-, lo que dio lugar a un proceso de negociación, entre ambas partes, que permitió el avance de la mayoría del grupo, indicaron los medios.
Alrededor de 360 hondureños registraron su ingreso a territorio guatemalteco, mientras el resto ingresó irregularmente, indicó, a periodistas, el director de la hondureña Comisión Permanente de Contingencias (Copeco).
Cuando lograron cruzar, por ese punto en el sector norte de la frontera terrestre binacional de 256 kilómetros, e ingresar a territorio guatemalteco, varios de los migrantes corearon la consigna “Fuera JOH!”, popularizada en Honduras, contra el presidente de ese país, Juan Orlando Hernández, a quien los hondureños suelen referirse por sus iniciales.
Varios participantes en la caravana relataron que procuran huir de la inseguridad ciudadana y la falta de oportunidades que caracterizan a Honduras, país que, junto con el Salvador y Guatemala, integra el Triángulo Norte de Centroamérica –una de las regiones más violentas a nivel mundial-.
Simultáneamente, en Estados Unidos, el presidente de ese país, Donald Trump –un tenaz enemigo de los migrantes indocumentados, insistió, en mensajes en la red social Twitter, en la necesidad de que el congreso de ese país le proporcione financiamiento para la construcción de un muro a lo largo de la Frontera Sur estadounidense –el límite de 3,155 kilómetros entre ese país y México-.
Trump ha definido las caravanas como un peligro para la seguridad estadounidense ya que, según ha afirmado, los grupos de migrantes fueron infiltrados por criminales, además de que ha responsabilizado, a la inmigración indocumentada, por acciones delictivas –incluidos homicidios- que ocurren en Estados Unidos.
La nueva movilización masiva de migrantes hondureños con rumbo norte es la tercera que se ha organizado desde octubre del año pasado, contingente a los cuales se sumaron principalmente ciudadanos salvadoreños, y, en menor medida, guatemaltecos, para llegar a totalizar más de 10,000 personas.
Un porcentaje de esos migrantes se encuentra varado en territorio mexicano, en el sector fronterizo entre las ciudades de Tijuana (México) y San Diego (Estados Unidos), el extremo occidental del límite terrestre binacional, ya que efectivos militares de Estados Unidos les impiden el ingreso a territorio de ese país.
Trump reforzó, el año pasado, la vigilancia fronteriza, del lado estadounidense, con aproximadamente dos mil efectivos militares.
El mandatario ha amenazado, reiteradamente, con suspender la ayuda estadounidense al Triángulo Norte, debido a que, según sostiene, los tres gobiernos han sido omisos en impedir los masivos desplazamientos de migrantes hacia Estados Unidos.

