George Rodríguez EP. El uso de fuerza militar estadounidense, en Venezuela, es una alternativa, aseguró, este domingo, el presidente de Estados Unidos.
Al mismo tiempo, un encuentro con el presidente venezolano, Nicolás Maduro, no sería conveniente, ya que el proceso hacia el restablecimiento de la democracia en Venezuela, está avanzado, aseguró Trump, entrevistado en el programa “Face the Nation” (“De cara a la Nación”), de la emisora estadounidense de radio y televisión Columbia Broadcasting System (CBS).
Interrogado respecto al motivo que lo conduciría a usar, en Venezuela, militares de Estados Unidos, Trump respondió que “no quiero decir eso, pero, seguramente (…) es una opción”.
Respecto a un posible encuentro con Maduro, para convencerlo de que abandone el poder, el mandatario estadounidense indicó a que su contraparte de Venezuela solicitó, hace algún tiempo, que ambos se reunieran.
“Él solicitó una reunión, y yo la rechacé, porque estamos muy avanzados en el proceso”, indicó, para referirse al autoproclamado presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó, y a sus allegados, al señalar que “hay un caballero joven y enérgico, pero hay otra gente dentro de ese mismo grupo (…) si uno habla de democracia, (eso) es, realmente, democracia en acción”.
El gobernante estadounidense explicó que la negativa a reunirse con Maduro deriva de la situación de violación de los derechos humanos, enmarcada en la aguda crisis que golpea a ese caribeño país sudamericano.
Al indicar que Maduro solicitó, hace algunos meses, la reunión, Trump expresó que “decidí, en ese momento, que ‘no’, por todas las cosas realmente horribles que han estado pasando en Venezuela, cuando uno mira a ese país. Ese era el país más rico de todos en esa parte del mundo –que es una muy importante parte del mundo-. Y, ahora, uno mira a la pobreza, y uno mira a la angustia, y uno mira a la criminalidad, y uno mira a todas las cosas que están pasando”.
En opinión de Trump, existe un proceso que está en marcha, lo que se reflejó en la masiva manifestación opositora llevada a cabo el sábado, en Caracas, la capital venezolana.
“Creo que el proceso está desarrollándose”, aseguró el mandatario, y destacó, en ese sentido, las “muy, muy grandes, tremendas protestas”.
Los gobiernos de Trump y Maduro están protagonizando una intensa confrontación política.
El gobierno estadounidense fue el primero que reconoció a Guaidó, inmediatamente después de que el diputado opositor y presidente de la Asamblea Nacional –parlamento unicameral- de Venezuela se autoproclamo, el 23 de enero, presidente interino de la República.
También ha aplicado sanciones económicas a altos funcionarios y personas allegadas a Maduro –incluida la primera dama Cilia Flores, en setiembre de 2018-, y, el mes pasado, a la empresa estatal Petróleos de Venezuela SA (Pdvsa), al señalar casos lo mismo de corrupción masiva a alto nivel gubernamental que de violaciones a los derechos humanos.
El cuestionado gobernante venezolano ha reaccionado denunciando, reiteradamente, el desarrollo de un intento de golpe de Estado conducido por el gobierno de Trump, y, el mes pasado, anunciando la decisión de romper relaciones diplomáticas con Estados Unidos.
Venezuela registra, hace años, una crisis socioeconómica, política, y de seguridad que ha generado el éxodo que, de acuerdo con diversos cálculos, han emprendido por lo menos tres millones de personas quienes, vía terrestre, se han desplazado a países sudamericanos tales como los limítrofes Brasil y Colombia, lo mismo que a otras naciones del área, tales como Ecuador Perú.
Además de la represión antiopositora por parte del régimen madurista, los migrantes denuncian, entre otros factores causantes del éxodo, la masiva escasez de alimentos básicos y medicinas, el marcadamente bajo poder adquisitivo de los salarios, y la generalizada falta de oportunidades.


