Alonso Mejía. Este viernes, la tormenta tropical Erika azotó las costas de República Dominicana con fuertes vientos y las lluvias, y devastó la pequeña isla de Dominica cobrando al menos 12 vidas, y podría alcanzar Florida en los próximos días, aunque ya debilitada, señaló el Centro Nacional de Huracanes (NHC, en inglés), con sede en Miami, Florida, en su boletín de las 9:00 de la noche (hora local).
Con vientos de 85 km por hora, el ojo de Erika se encontraba a 155 km al suroeste de la capital dominicana de Santo Domingo, según el NHC.
Tras atravesar la isla de La Hispaniola, que comparten Haití y República Dominicana, se dirigirá hacia Cuba, cuyas autoridades decretaron este viernes una alerta ciclónica en el oriente de su territorio.
Los meteorólogos estadounidenses indicaron que se espera que Erika se debilite en las siguientes 48 horas y “que se degrade a depresión tropical”, incluso con la posibilidad de que se “disipe” a su paso por La Hispaniola.
Pero si sobrevive, Erika puede llegar el lunes por el Golfo de México a la costa oeste de Florida, como una débil tormenta tropical. Sin embargo, el gobernador Rick Scott decretó el estado de emergencia, para movilizar recursos para los servicios de emergencia y activar a la Guardia Nacional.
En Dominica, las fuertes lluvias provocaron inundaciones que dejaron al menos 12 muertos y muchos más desaparecidos, informó este viernes en Twitter el primer ministro de la isla caribeña, Roosevelt Skerrit.
El ministro de Obras Públicas y Puertos de Dominica, Ian Pinard, había informado previamente en la cadena CBS de al menos 25 muertos. “El país ha sido devastado severamente”, dijo el funcionario.
Pero reportes de la prensa local hablaban de 35 muertos, la mayor parte en la pequeña villa de Petite Savanne, que quedó aislada por la fuerza de las lluvias.
Por su parte, la Organización de Estados Americanos (OEA) ofreció su apoyo a Dominica, donde numerosos puentes y carreteras, y hasta el principal aeropuerto del país, quedaron dañados.

