
William Aguilar | EP. El desabastecimiento que se da en el país de gas licuado, debido al proceso de divorcio de los dueños de Gas Nacional Zeta, podría llegar a su fin el próximo jueves, día en que el Juzgado de Familia (Sala Primera) dará resolución acerca del caso.
A partir del inicio del conflicto de divorció, ha habido un pleito legal por la propiedad de la compañía. La situación tiene grandes implicaciones debido a que Zeta es el mayor distribuidor de gas licuado del país, con un 73% del mercado en su poder.
La ilusión, la esperanza de nosotros es poder volver a la normalidad lo antes posible. Nada más estamos esperando la resolución de la sala primera, la que de aquí al jueves tiene que dictar la sentencia, y dirán cuál es la posición que nosotros como trabajadores tenemos que aceptar”, comentó ante consulta del elperiodicocr.com, Irene Villalobos, directora de Recursos Humanos de Zeta.
En estos momentos se encuentran laborando las plantas de Guapiles, Bagaces y Limón, envasando 12 mil cilindros diarios, el doble de que lo envasaban la semana anterior; lo que representa un 70% del suministro normal.
Según informan en la envasadora, se le están comprando diariamente a Recope entre 10 y 12 cisternas diarias para mantener el trabajo de la empresa y la distribución del gas.
Los casi 400 empleados de la compañía siguen laborando con normalidad, presentándose diariamente y recibiendo sus salarios, de aquí al 15, que se les hará el próximo deposito” aseguró Villalobos.
Sin embargo, las sedes de La Lima de Cartago y El Coyol de Alajuela permanecen cerradas, lo que pone duda la situación laboral de unos 17 empleados.
Los cilindros de esta cualquier empresa pueden ser llenados por cualquier compañía, luego de la disposición del Gobierno para evitar la crisis de desabastecimiento.

