Con el liderazgo de la figura costarricense, Bryan Ruiz, el primer tiempo la Sele mostró una cara relativamente positiva, con ordenamiento en las líneas, juego de bloque e intento por hacer bien las cosas; sin embargo, nada estaba claro y aún faltaba una lucha muy fuerte. Ni Costa Rica era superior decisivamente, ni El Salvador mostraba suficiente talento individual y colectivo para impornerse.
Sin embargo, el segundo tiempo empezó con un empuje desordenado de El Salvador, que puso en aprietos a la defensa, también desordenada de Costa Rica. En varias oportunidades “La Selecta” estuvo por lograr el gol producto de sus agallas y decisión ofensiva.
Entretanto, la selección de Costa Rica, apenas logró un par de llegadas, que de manera ineficaz perdieron Randall “El chiqui” Brenes, así como Saborío, quien a pesar de su esfuerzo sin frutos y con limitado talento, se encargó de hacer lo mismo de siempre: pivotear y olfatear alguna oportunidad de gol.
Costa Rica, aunque se suponía con vocación ofensiva, al final terminó defendiéndose con muchos aprietos y, como ha sido la constante en este grupo, nada de claridad ofensiva ni claridad como equipo. Los resultados así lo han venido confirmando.
En los últimos 10 minutos, la Sele terminó defendiéndose y tratando de mantener la cosecha única obtenida. Pero El Salvador siempre empujó más y con mayor ahínco, mientras Costa Rica solamente “hacía aguas”, es decir, se defendía en lo posible.
Lo mejor que encuentra La Sele de Costa Rica es que, al final del partido, en el minuto 41, el “Chello” Quintanilla, emblemático jugador cuscatleco, perdió la cabeza y, además de otros golpes que ya venía acumulando, logró la tarjeta roja directa. Luego Alfredo Pacheco siguió el ejemplo de Quintanilla y obtuvo la roja después de pisar descaradamente -en el suelo- al jugador nacional Crsitian Bolaños.
Después de 5 minutos de reposición de un errático árbitro estadounidense, el calvario de los salvadoreños y costarricenses terminó, después de ver a sus seleccionados de fútbol mostrar todas sus debilidades.
Costa Rica sacó la tarea, cumplió por el momento, pero sigue dejando mucho qué desear…

