La orden verbal de Manuel Jiménez Steller en 2023 para retirar el puesto del Servicio Nacional de Guardacostas en Sixaola, frontera con Panamá, facilitó directamente las operaciones de Edwin Danney López Vega, alias Pecho de Rata, un narco-costarricense que controlaba la entrada de droga por esa zona.
Esta decisión, lejos de ser un hecho aislado, se suma a una serie de acciones ejecutadas por Jiménez Steller que favorecieron las rutas del narcotráfico durante el gobierno de Rodrigo Chaves Robles.
Entre esas acciones se encuentran:
El retiro de los GOPES (Grupo de Operaciones Especiales) de Bahía Drake, una zona estratégica en el Pacífico Sur usada para el trasiego marítimo de droga.
El traslado de la Academia del Servicio Nacional de Guardacostas a Pococí, región sin acceso marítimo, desmantelando su presencia en Caldera, un puerto clave en el Pacífico Central.
El retiro de la Policía de Control de Drogas (PCD) del puerto de Moín, en el Caribe, punto neurálgico para el envío de cocaína a Europa.
Estas decisiones debilitaron gravemente el control del Estado sobre puntos fronterizos y marítimos estratégicos, y coinciden con las declaraciones del exfiscal Celso Gamboa Sánchez en septiembre de 2023, cuando afirmó públicamente que “tenía facilidades del Gobierno para mover droga”. Gamboa es un viejo aliado de Pecho de Rata, y ambos han sido señalados por su rol en el trasiego de estupefacientes hacia Europa desde Costa Rica.
Estas acciones, junto con la supresión de unidades tácticas y de inteligencia en puertos y fronteras, son parte del contexto que llevó a las extradiciones iniciadas en junio de 2025, cuando Estados Unidos solicitó la entrega de altos funcionarios y operadores narcos involucrados en esta estructura transnacional. La figura de Jiménez Steller, con poder operativo dentro del Ministerio de Seguridad Pública, se sitúa en el centro de este entramado.

