La Superintendencia de Pensiones (Supen) y la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef) quedarán sin jerarca a partir del 31 de diciembre, tras el adelanto de la salida de Rocío Aguilar quien era la superintendente en ambas.
Ante este anuncio las reacciones no se hicieron esperar, ya que su labor ha sido muy cuestionada, especialmente en los últimos meses por las situaciones complejas que se han presentado tanto en temas de pensiones como de entidades financieras.
Y es que pérdidas en los fondos del ROP por riesgos innecesarios de las operadoras y la quiebra de Desyfin y Cooperservidores son temas que han puesto en entre dicho la gestión de Aguilar.
Pablo Sibaja, jefe de fracción de Nueva República expresó justamente que “esperaríamos que su salida no obedezca ante la imposibilidad de resolver esto o más bien que venga algún otro tema país a nivel financiero, más delicado y más bien ella lo que está haciendo con esa salida anticipada es huyendo”.
En esta misma línea también la diputada del Frente Amplio, Sofía Guillén, señaló que “son dos superintendencias que me parecen que se han caracterizado por ser demasiado pasivas, y uno como ciudadano se pregunta para qué es una superintendencia, si llega a intervenir después del desastre y no ayuda a prevenir el desastre, para supervisar esas entidades y evitar que hagan cosas indebidas con los fondos de la gente, deja mucho que desear su papel en ambas superintendencias, así que adiós”.
Ante su salida, Aguilar expresó que “ha sido un gran honor y una experiencia profundamente enriquecedora, servir de esta función, trabajando con personas que comparten un compromiso inquebrantable, con los valores institucionales, así como con la estabilidad, solvencia e integridad del sistema financiero nacional”.
