Redacción. – Douglas Caamaño, quien ha mostrado interés en ser diputado “chavista”, cuestionó la Asamblea Nacional del Partido Pueblo Soberano (PPSO) que se estará realizando el próximo domingo.
Caamaño, aseguró que lo que en teoría debería ser una elección democrática de la nómina de diputados de Pueblo Soberano, se transformará en un “grotesco cónclave politiquero”.
“No se trata de delegados reunidos para deliberar, sino de una procesión de almas encerradas en un hotel desde el día anterior, bajo la excusa de un ‘compartir fraternal’ que en realidad es un retiro espiritual forzado, diseñado para adoctrinar a los disidentes y convencerlos de que la imposición disfrazada de elección es la única fe verdadera”, manifestó a través de sus redes sociales.
Los delegados que votarán el próximo domingo en la Asamblea fueron invitados a un “convivio” con hospedaje pagado en un hotel en San José con el objetivo de compartir y además, para “enviar una señal” antes de la elección de diputados.
No obstante, Caamaño asegura que dicha actividad será una “última cena política” con una mesa larga, discursos disfrazados de bendición, brindis falsos y sonrisas envenenadas.
Incluso, aseguró que allí estarán “los Judas de siempre” levantando copas con una mano y afilando el puñal con la otra, mientras que “los ingenuos asambleístas repiten el rezo de la esperanza sabiendo que ya están condenados al papel de simples espectadores”.
“Pretenden convertir el dedo en democracia, la presión en devoción, y la obediencia ciega en virtud. El humo blanco que en Roma anuncia al nuevo Papa, aquí se reemplaza por el humo negro del cinismo: todos saben que la lista de ungidos ya está escrita, firmada y sellada mucho antes de que alguien cruce la puerta del hotel.
La escena es tan predecible como cruel: todos saben que no se reparten lugares en una nómina, sino pedazos de dignidad a cambio de obediencia. Cuando llegue el domingo, la asamblea no será un ejercicio democrático, será una misa negra política. No habrá discusión, ni libertad, ni verdadera elección: solo una liturgia en la que los delegados harán de coro, los oradores de sacerdotes y la nómina impuesta de mandamiento divino”, aseguró Caamaño.
Finalmente, cuestionó que Pueblo Soberano “está a punto de confirmar que no sabe que es ser un partido político”, sino una “parroquia donde unos pocos se creen papas” y otros “se disfrazan de cardenales”, mientras que la gran mayoría de sus feligreses (asambleístas) quedaran relegados al papel de monaguillos obedientes, alquilados para aplaudir.
“Al final, lo único cierto es que en este cónclave, (es que) se busca enterrar con sotana y campanas, la esperanza de que Pueblo Soberano no se comportaría como un partido tradicional.
La nómina ya está escrita en las catacumbas del dedazo, los Judas ya se sentaron a la mesa, y los delegados, entre rezos y sermones, serán testigos mudos de su propia crucifixión política. El domingo no será una elección: será la procesión fúnebre de un partido que confunde obediencia con lealtad y manipulación con fe”, concluyó Caamaño catalogando la Asamblea Nacional del Chavismo como un “funeral solemne” donde los delegados nacionales quedarán reducidos a ser un rebaño dócil que solo aplaude.

