Eliannys Padra | EP. Este lunes 1 de mayo la Asamblea Legislativa de Costa Rica realiza sus elecciones internas para escoger al nuevo Directorio que les regirá hasta la misma fecha del año 2018.
Tal y como ha ocurrido en muchas oportunidades, el proceso podría ser engorroso y extenderse por varias horas, o bien podría ser una jornada fácil y corta.
Las votaciones de tipo secreta se realizan en horas de la mañana para escoger al presidente, vicepresidente, secretarios y sus suplentes en el Directorio legislativo, y para lograr cada uno de los puestos, los candidatos deben obtener 29 votos, es decir, la mitad más uno de los 57 legisladores que conforman el Parlamento.
Si no se logra este objetivo en esta primera votación, se procede a una segunda ronda con los candidatos que hayan alcanzado 10 votos o más, y si en este segundo intento nadie alcanza los 29 votos, se procede a la tercera votación con quienes reúnan 10 o más manifestaciones de apoyo.
En esta tercera ronda de votación, los sufragios nulos (con nombres diferentes a los postulados) o en blanco se le suman al candidato que tenga más votos, una fórmula con la que alguno de los aspirantes podría alcanzar los 29 que se necesitan para ser el presidente del legislativo.
Se trata de las elecciones para definir al Presidente del Congreso en el período 2017-2018, el último de las funciones de los legisladores en la administración de Luis Guillermo Solís.
La importancia que recae sobre esta jornada es de gran magnitud, debido a que es el Directorio el que aprueba los permisos de salida o ausencia de los diputados, modera los debates en el Plenario legislativo y tiene a su cargo el nombramiento, cese o traspaso de plazas, así como las adquisiciones o contratos que se suscriben.
Además, el presidente de la Asamblea Legislativa es quien abre, suspende y cierra las sesiones del Plenario, designa los integrantes de las comisiones legislativas, modera las discusiones y emite los resultados de las votaciones.

