George Rodríguez EP. La estudiante universitaria brasileña Raynéia Gabrielle Lima, fatalmente baleada la noche del lunes, murió a causa de disparos efectuados por un agente de seguridad privada, informó la Policía Nacional de Nicaragua.
El incidente ocurrió en un sector de Managua, la capital nicaragüense, poco antes de la medianoche, en el marco de un incidente aun no esclarecido, de acuerdo con la in formación oficial contenida en un comunicado de tres párrafos emitido por la División de Relaciones Públicas de la fuerza policial.
Lima se desplazaba en un automóvil, por el sector capitalino de Monserrat, aproximadamente a las 2330, cuando “un Guarda de Vigilancia Privada, en circunstancias aún no determinadas, realizó disparos con arma de fuego, uno de los cuales le impactó ocasionándole heridas. Fue trasladada al Hospital Militar Escuela Alejandro Dávila Bolaños donde falleció”, según la versión policial.
El autor de los disparos, cuya identidad no fue revelada, es investigado, agregó la fuente oficial, e informó que Lima se desempeñaba como médica interna en el Hospital Policial “Carlos Roberto Huembes” de la Policía Nacional.
Al informar la mañana de este martes sobre el hecho, medios informativos locales indicaron, la mañana de este martes, que un grupo paramilitar es el responsable del homicidio.
En ese sentido, el medio opositor El Confidencial informó, citando al rector de la Universidad Americana (Uam), Ernesto Medina, y bajo el título “Quién es Rayneia Lima: la primera víctima internacional en Nicaragua”, que “una estudiante originaria de Brasil fue asesinada anoche en Nicaragua, víctima de disparos de un grupo de paramilitares al sur de Managua, informó hoy el rector”.
Horas después, se conoció un comunicado de la cancillería de Brasil, declarando la indignación del gobierno de ese país sudamericano por el incidente.
“El gobierno brasileño recibió con profunda indignación y condena la trágica muerte ayer, 23 de julio”, de Lima, “alcanzada por disparos en circunstancias sobre las cuales está buscando aclaraciones junto al gobierno nicaragüense”, indicó la cancillería sudamericana.
Además, la administración del presidente Brasileño, Michel Temer, condenó lo que describió como la agudización de la represión además del uso de grupos paramilitares en operaciones de seguridad.
“Ante lo ocurrido, el gobierno brasileño vuelve a condenar la profundización de la represión, el uso desproporcionado y letal de la fuerza y el empleo de grupos paramilitares en operaciones coordinadas por los equipos de seguridad conforme lo constatado por el Mecanismo Especial de Seguimiento para Nicaragua instalado para implementar las recomendaciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos”, indicó.
El asesinato de Lima ocurrió cinco días después de cumplidos tres meses desde el estallido de la violenta crisis sociopolítica nicaragüense que ha cobrado por lo menos 350 víctimas fatales, generado más de dos mil heridos, detenidos, y desaparecidos, además de haber causado daños en gran escala en materia económica.
La situación se originó, el 18 de abril, en el decreto presidencial que apuntaba a reformar el sistema de pensiones del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS).
El retiro del decreto, días después, determinó que la masiva protesta popular se enfocase en la actual exigencia de que Ortega y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, renuncien a sus respectivos cargos.
La respuesta de la pareja gubernamental ha consistido en intensificar la represión policial y parapolicial antiopositora.
