George Rodríguez EP. El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, aseguró que un grupo de golpistas no puede cambiarlo establecido en la Constitución, y plantea que habrá tiempo para levar a cabo las elecciones que la oposición procura adelantar al inicio del año próximo.
La violencia que hace más de dos meses convulsiona a ese país centroamericano es generada por quienes describió como sembradores de cizaña quienes aplican prácticas terroristas para asesinar, aseguró el mandatario, al dirigirse a los participantes en una manifestación llevada a cabo en apoyo a su cuestionada administración.
“Aquí las reglas las pone la Constitución de la República a través del pueblo. Las reglas no pueden a venir a cambiarlas, de la noche a la mañana, simplemente porque se le ocurrió a un grupo de golpistas”, advirtió.
Ortega manifestó que quien aspire a gobernar, debe hacerlo mediante el voto.
“Si los golpistas quieren llegar al gobierno, pues que busquen el voto del pueblo, y ya veremos si el pueblo les va a dar el voto a los golpistas, que han provocado tanta destrucción en estos días. Ya habrá tiempo, tal y como lo manda la Ley, habrá tiempo para las elecciones. Todo tiene su tiempo”, aseguró.
Respecto a la violencia estallada en abril, inicialmente en oposición a fracasadas reformas al sistema de pensiones del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), aseguró que, contrariamente a lo denunciado por la oposición, el gobierno está luchando por la paz.
“Estamos librando, en estas semanas, en todos estos días, librando una vez más una batalla por la paz, una batalla por la paz”, combate en el cual están, “por un lado, los sembradores de la cizaña que señalaba Cristo, por ahí andan”, y están, además, “sembrando las prácticas terroristas para asesinar a los hermanos nicaragüenses, a sus hermanos nicaragüenses, para asesinarlos”, aseguró.
Esos sectores también apoyan la construcción de los “tranques” –bloqueos carreteros- instalados, por comunidades opositoras al gobierno, a nivel nacional.
“Son los que siguen el ejemplo de Caín que asesinó a su hermano Abel. Y cuántos Caínes, cuántos Caínes financiando el terrorismo, cuántos Caínes financiando los tranques, para que las familias, para que las comunidades, para que las comarcas, para que los municipios se ahoguen, se desesperen y se rindan”, pero “no se dan cuenta que este pueblo no se rendirán jamás!”, expresó.
Ortega aseguró que los tranques no constituyen expresiones de protesta pacífica sino que con puntos de actividad terrorista, la que debe cesar.
Algo que “ellos llaman de protesta cívica, de protesta pacífica, lo han convertido en centros de torturas, en centros de terrorismo, alimentando el odio, entonces alimentando a los criminales, a los asesinos. (Son) asesinos los que pagan estos crímenes, también en primer lugar (…) los que financian, los que estimulan, los que justifican estos crímenes”, y es necesario “que detengan esos crímenes”.
Ortega aseguró que las manifestaciones opositoras de abril de este año marcaron el inicio de un plan para derrocar a su administración.
“Ellos provocaron la muerte en abril, entre hermanos nicaragüenses y, luego, desarrollando su plan para derrocar al gobierno del pueblo (…) han continuado esa ola de crímenes, con esa ola de asesinatos, con esa ola de actos terroristas”, subrayó.
El presidente se dirigió a los participantes en la marcha, tres días después de que, en coincidencia con lo que viene exigiendo la sociedad civil opositora, su hermano el general retirado Humberto Ortega planteó la necesidad de que las elecciones previstas para 2021 sean adelantadas a 2019.
“Para lograr urgentemente la paz se presenta la oportunidad histórica de una nueva simetría política: que el presidente Daniel Ortega ordene a lo inmediato disponer de todo el poder de orden del Estado y gobierno, para desactivar las fuerzas parapoliciales y cualquier otra ilegal”, escribió el militar retirado, en el texto de siete párrafos contenidos en dos páginas que tituló “Carta al Diálogo Nacional”.
El militar retirado aludió así al complejo y frecuentemente interrumpido Diálogo Nacional que, convocado por el gobierno y mediado por la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), apunta a lograr una solución pacífica a la crisis.
De ese modo, se facilitaría que “en correspondencia los obispos y la Alianza Cívica exhorten a los protestantes que levanten todos los tranques por muy justos que sean sus motivos porque son ilegales y lesionan los derechos humanos de compatriotas y extranjeros al impedir el libre tránsito”, explicó.
Ortega aludió así a la multipartita Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, que, en el diálogo, representa a los sectores de sociedad civil opositores al gobierno.
En opinión del general retirado, el adelanto de las elecciones facilitaría no solamente la pacificación de Nicaragua sino también la recuperación de la economía nacional, severamente deteriorada por la crisis política.
“Todos los nicaragüenses queremos la solución pacífica a la trágica crisis que sufrimos y el presidente Daniel Ortega al adelantar constitucionalmente las elecciones (…) para el año entrante dice sí a la paz. Entonces nuestra patria se estimula y sorprendiendo al mundo se va a recuperar aceleradamente reimpulsado la economía pequeña mediana y grande, la inversión externa y el turismo”, vaticinó.
Las autoridades surgidas de esa votación tendrán la misión de facilitar un acuerdo nacional que produzca un plan de país, aseguró el ex jefe militar.
Estallada el 18 de abril, la violencia que se enmarca en la presente crisis política, ha cobrado más de 300 vidas, generado miles de heridos, detenidos, y desaparecidos, además de estar causando millonario daño a la economía así como a la infraestructura edilicia y vial del país.




