George Rodríguez EP. La organización opositora Directorio Democrático Cubano, con sede en la sudoriental ciudad estadounidense de Miami, tramita un juicio internacional contra el gobierno de Cuba, por crímenes de lesa humanidad, dijo Orlando Gutiérrez Boronat, cofundador y vocero de la agrupación.
Ello, por la responsabilidad cubana en crisis como la que afecta a Venezuela, entre otros países, dijo Gutiérrez, quien además es asesor de la Comisión Justicia Cuba –organismo del directorio-, a El Periodicocr.
“Nosotros, estamos en gestiones de enjuiciar, internacionalmente, a este régimen comunista, por los crímenes cometidos, de lesa humanidad, contra el pueblo cubano, contra el pueblo de Venezuela, contra el pueblo cubano, y otros pueblos”, indicó, sin precisar detalles.
El dirigente agregó que la ideología comunista, imperante en Cuba, trasciende a países como Venezuela y Nicaragua.
“En Cuba, está establecido un régimen totalitario, que responde a una ideología que no reconoce fronteras nacionales, y que es la ideología totalitaria comunista”, y, además de afectar a la isleña nación caribeña, “este régimen ocupa Venezuela, y ocupa Nicaragua”, señaló, para agregar que “estos tres regímenes funcionan como una sola entidad, con el propósito de mantenerse y extenderse en el poder”.
Se trata de sistemas antidemocráticos cuyo objetivo consiste en la permanencia, indefinida, en el poder, aseguró.
“Son enemigos de la democracia, donde quiera que se exprese, son enemigos de la democracia costarricense, y su objetivo es poder construir, en cada país, un aparto de poder, vertical, que prima a la población, y que mantenga, a una clase, en el poder, indefinidamente”
Los casos de esos tres países son prueba de ello, expresó Gutiérrez.
“Hay que ver lo que algún día fueron las propias economías de Cuba y Venezuela, bajo la égida de estos regímenes, hay que ver lo que ha pasado en Nicaragua, para entender el costo humano de este totalitarismo”, dijo.
En tal contexto, Costa Rica tiene un papel destacado a desempeñar como contrapeso a esas situaciones, subrayó.
“Costa Rica –aunque los ticos (costarricenses), muchas veces, no tienen conciencia de eso- es la potencia moral democrática de América Latina”, expresó el dirigente, quien explicó que “todo sistema de gobierno, es un sistema de valores”, y que, en el caso costarricense, “los valores de la democracia, la libertad, son los que hacen posible la salud de la democracia de este país”.
La solidez de su democracia es, al mismo tiempo, la antítesis de esos sistemas y la razón por la cual procuran destruirlo, advirtió.
“Aunque Costa Rica no se dé cuenta, la realidad es que la existencia exitosa de Costa Rica, refuta, en vida, lo que estos regímenes proponen”, afirmó Gutiérrez, quien indicó que, “por tanto, ven a Costa Rica como un enemigo, y están haciendo todo lo posible por poder carcomer, y poder derrumbar la vía democrática que existe en este país”.
El dirigente opositor cubano participó, en Costa Rica, en el Foro sobre el Sistema Educativo Cubano, organizado por Dragos Dolanescu, diputado costarricense por el opositor Partido Republicano Social Cristiano.
El foro se llevó a cabo a raíz de la firma, el 29 de abril, de un memorando de entendimiento para cooperación en materia educativa.
El memorando, que cubre área tales como prácticas educativas, fue suscrito en el marco de la visita oficial que el canciller cubano, Bruno Rodríguez, realizó a Costa Rica.
Dolanescu, Gutiérrez y los otros cinco participantes en el foro –tres de ellos, cubanos-, coincidieron en advertir que, mediante la firma de ese documento, Costa Rica ha puesto en riesgo su sistema democrático.
Ello debido a que los maestros que Cuba eventualmente envía al país centroamericano, son, en realidad, agentes comunistas quienes se infiltran, en sociedades democráticas, para imponer el totalitarismo.
En un comunicado que emitió, el día de la firma del memorando, la cancillería costarricense explicó el objetivo del acuerdo.
“El propósito del memorando es promover y desarrollar la cooperación en áreas de interés común de educación basados en los principios de reciprocidad y beneficio mutuo”, lo que “permitirá llevar a cabo intercambio de buenas prácticas educativas, de profesionales en temas académicos, organización conjunta de conferencias, así como apoyar acciones para el desarrollo sostenible, educación especial y estudiantes talentos”, precisó el ministerio.
Los casos de Venezuela y Nicaragua, mencionados por Gutiérrez, son de países en dramáticas situaciones humanitarias.
Venezuela registra, hace años, una crisis socioeconómica, política, y de seguridad que ha generado el éxodo que, de acuerdo con diversos cálculos, han emprendido, por lo menos, 3.7 millones de personas quienes, vía terrestre, se han desplazado a países sudamericanos tales como los limítrofes Brasil y Colombia, también a Ecuador y Perú, y, en menor medida a naciones más lejanas –como Argentina y Chile-.
Además de la represión antiopositora por parte del régimen madurista, los migrantes denuncian, entre otros factores causantes del éxodo, la masiva escasez de alimentos básicos y medicinas, el marcadamente bajo poder adquisitivo de los salarios, y la generalizada falta de oportunidades.
En el caso de Nicaragua, la violenta crisis sociopolítica estallada el 18 de abril, ha cobrado centenares de vidas, generado miles de heridos, detenidos, y desaparecidos, dañado en gran escala a la economía nacional, y determinado que miles de nicaragüenses emigren, principalmente hacia la limítrofe Costa Rica -donde más de veinte mil personas han solicitado refugio-.
La represión policial y parapolicial antiopositora ha pasado de ser masiva -contra actividades opositoras públicas-, a constituirse en principalmente selectiva -mediante la captura y la desaparición de opositores quienes son blanco de búsqueda individual-.
Medios de comunicación y periodistas independientes y organizaciones no gubernamentales –particularmente las defensoras de los derechos humanos- han sido objetivos recientes de esa modalidad represiva.
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